31 December, 2012

Repaso del 2012: Las 10 Mejores Películas de C. Heston

Cuesta trabajo abstraerse de la fiebre que hacia finales de año contagia a todos por condensar en una lista lo mejor o lo peor del año. En películas, libros, música. Los diez mejores filósofos. Las diez teorías matemáticas más sofisticadas. Los 10 pechos más voluptuosos. Las diez cicatrices más destacadas. Si de cicatrices, si de huellas se trata, dejo a continuación la lista con las diez películas que sin ser ni las mejores ni las peores, han dejado huella. Por impacto, sorpresa, puñetazo. Son las siguientes:

10. Infierno Blanco
Quien iba a imaginar al blandito de Liam Neeson reconvertido en su madurez en una suerte de Charles Bronson o una versión mature de Jason Bourne. El éxito de "Taken", le abrió el camino en el género del blockbuster donde ha navegado en las turbulentas aguas de productos flojeras como "El Equipo A", "Sin identidad", "Furia de Titanes" o "Battleship". En "Infierno Blanco", Neeson vuelve a repartir estopa pero no contra traficantes o secuestradores. Aislado en mitad de la estepa siberiana, Neeson se las arregla para sobrevivir a una manada de lobos hambrientos, en un territorio de lo más inhóspito y lo que en principio parecía una película de encargo, se convierte gracias a la eficaz dirección de Joe Carnahan y el talante de Neeson en un verdadero melodrama, metáfora última del enfrentamiento clásico entre el Hombre y la  Naturaleza rodado con sobrada elegancia y extrayendo el mejor partido a unos impresionantes parajes naturales. El resultado es una película de aliento clásico, personajes robustos y una fuerza narrativa extraordinaria. 

9. Chronicle
Dos películas han llevado al subgénero del found footage en este 2012 que finaliza a unos escenarios hasta ahora inaudítos. Por un lado "Project X" de Nima Nourizadeh diseccionaba el cine adolescente y por otro, Josh Trank utilizaba en "Chronicle" el recurso de la cámara en mano y el plano subjetivo para deconstruir el cine de súper héroes. Nunca hasta ahora habíamos visto una película de súper héroes como ésta. Con "Monstruoso" de Matt Reeves como mejor antecedente, "Chronicle" exhibe un revolucionario punto de vista que resulta del todo innovador al utilizar el medio, la cámara, como principal herramienta narrativa para comunicarse con el espectador. La accesibilidad a las nuevas tecnologías y la educación audiovisual del espectador le permite entrar en el juego y ser partícipe así del lenguaje o metalenguaje que habla la película. Trank exhibe un extraordinario dominio de la puesta en escena y aunque al final le cueste justificar el punto de vista de su cámara, no hay duda de que ha filmado la primera película de una nueva era del género.

8. Magic Mike
La intensa hiperactividad que se ha adueñado de la carrera como director de Steve Soderbergh en los últimos años, le ha hecho abordar la práctica totalidad de los géneros, a excepción del western y el musical, introduciendo en cada uno de ellos nuevos elementos formales que los han llevado a supuestos inauditos. Después de abordar el cine catastrofista con la sobresaliente "Contagio" y el cine de patadas en "Haywire", Soderbergh estrenaba a mediados de verano, "Magic Mike", una cinta de bajo presupuesto ambientada en el submundo de los strippers masculinos. Soderbergh desnuda, no solo a sus protagonistas, si no a la propia narración, deshaciéndola de todo glamour. El contexto permite a Soderbergh explicitar su discurso sobre el desengaño que conlleva la persecución y consecución del sueño americano, exhibiendo las grietas sobre las que éste ha sido construido. Rodado con estética de soft porno de los setenta (la fotografía vuelve a ser del propio Soderbergh), entre el acertado casting, destaca un impresionante Matthew McConnughey convertido por fin, en el gran actor que descubrió John Sayles hace una década en "Lone Star".

7. Shame
El segundo largometraje del video artista y director de cine Steve McQueen, es una de esas películas que se alojan en el subconsciente del espectador, como una astilla que se te queda clavada debajo de una uña. Polémicas y tamaños al margen, "Shame" es una película producto de su tiempo. Un extraordinario trabajo que aborda las taras emocionales y la incomunicación de una sociedad recluida tras la pantalla de su dispositivo informático (su ordenador, su teléfono móvil, su tableta, su tabla de salvamento). El protagonista de "Shame", un inmenso Michael Fassbender (y no hablamos tampoco ahora de tamaños), ahoga su soledad en encuentros sexuales fortuitos que no hacen si no incrementar la sensación de vacío. La llegada de su hermana pequeña, igualmente sensacional Carey Mulligan, le supone hacer frente, no ya a sus adicciones, si no a su incapacidad para comunicarse con los demás y hacer frente a sus sentimientos antes de que termine autodestruyéndose. 

6. Cosmópolis
Este 2012 cineastas tan dispares, o no tanto, como Leos Carax y David Cronenberg han elegido las limusinas, como escenario de sus últimos trabajos, suerte de metáfora sobre los conflictos sociales, el descontento y el abismo que separa una clase media en peligro de extinción y una élite que gobierna al resto, al margen de gobiernos, normas o antidisturbios. Porque lo que Cronenberg relata en su última y excelente película, a partir de la novela de Don DeLilo, es la desnaturalización del nuevo capitalismo y la necesidad, en última instancia, de recuperar algo parecido a la humanidad a través del muy cronenberiano recurso de la violencia y la deformación. Un alto ejecutivo, interpretado con sorprendente convicción por Robert Pattison, en su búsqueda por una nueva experiencia que le sacuda de su acomodada e hiperprotegida vida, recorre una ciudad incendiada por las protestas sociales, para hacerse un corte de pelo, suerte de nueva Babilonia, cosmópolis futurista que ramifica su descontento en nuestro presente.

5. Skyfall
Durante años, con cada nueva película de James Bond, me hacía la misma pregunta: ¿por qué demonios no ponen a un director bueno para dirigirlas?. Con la llegada de Pierce Brosman, la saga recuperó su fuerza en el box office, pero no nos engaños, las películas, eran auténticos bodrios, con secuencias de acción bastante patéticas, que además, no han aguantado precisamente bien el pase del tiempo. La enésima puesta a punto con Daniel Craig como protagonista, supuso un interesante punto y a parte que convirtió a Bond en un sosías de Jason Bourne, con mayor presencia física. "Casino Royale" es una buena película de acción pero no consigue trascender del universo Bond. De "Quantum of Solace" mejor no acordarse. Y es que ni Martin Campbell ni Marc Forrester son directores con personalidad. No ha sido hasta que Sam Mendes ha llegado a la saga, que James Bond haya alcanzado por fin, la catadura moral y la tridimensionalidad emocional para trascender de la propia serie. "Skyfall" es una de las cimas cinematográficas de este 2012, una película adulta que aborda sin prejuicios la profundidad de sus heridas, asumiendo el dolor y las cicatrices de cada una de sus secuencias, las de acción y las que no.

4. Looper
El tercer largometraje como director de Rian Johnson supone un interesante giro en su carrera hacia el cine de gran presupuesto, sin dejar de atender por ello, su obsesión por los géneros, en este caso, el de ciencia ficción. Si en "Brick", su brillante debut, Johnson diseccionaba el cine negro en el patio de un instituto, en "Looper", aborda los viajes en el tiempo, como excusa y contexto para abordar una historia de amor en el tiempo y los viajes o anillos temporales que la construyen. Un asesino que elimina a criminales del futuro, debe hacer frente a su propio asesinato momento en el que se dispara una búsqueda contrareloj de él mismo. Johnson evita el posicionamiento metafísico que supone el enfrentamiento entre el protagonista y su propio yo, como antagonista del futuro, su "yo adulto", propiciando un desconcertante pero hermoso juego de espejos, construido sobre pequeños detalles de puesta en escena e tics interpretativos que supone uno de los ejercicios de locura creativa más estimulantes de este 2012.


3. Argo
Siempre me ha resultado desconcertante el caso de actores mediocres metidos a directores y que a la postre terminan alcanzado el reconocimiento de colegas y críticos como autores de películas como "Bailando con lobos", "Braveheart" o "Sin perdón", por ejemplo. Ben Affleck es el último caso de actor venido a menos que se ha revelado como un magnífico director, bien porque se ha sabido rodear de excelentes equipos de trabajo, bien porque, habrá que reconocerlo y "Argo" es la mejor prueba de ello, tiene talento como director. Su tercer largometraje en la silla de director, es un emocionante homenaje al cine de género de los años setenta, el sci-fi bastardo del "Star Wars" de George Lucas y el cine político de Sidney Lumet, John Frankenheimer o Alan J. Pakula. Basado en una extraordinaria historia real, "Argo" relata con un admirable pulso narrativo el rescate de un grupo de estadounidenses en el Irán integrista del Ayatolá Jomeini y Affleck lo relata con honestidad y sobriedad, evitando el patriotismo gratuito y esquivando con madurez los clichés del cine de acción contemporáneo.

2. La vida de Pi
Motivado por aquellas voces que hablaban de la novela de Yann Martel como un texto inadaptable a la gran pantalla, Ang Lee, ese director capaz de nadar en géneros tan dispares como el cine de artes marciales, el relato costumbrista, el western o el porno oriental consigue con "La Vida de Pi", una nueva muesca en su filmografía y de paso adentra al 3D en su edad adulta. Y es que la decisión de rodar "La Vida de Pi" en tres dimensiones es sin duda alguna, uno de los mejores logros de una película, que una vez despojada de todo su andamiaje, apuntada a penas por su protagonista, una barca destartalada y Michael Parker, un tigre, se revela como uno de los más hermosos y emotivos relatos sobre la amistad, la madurez con la que terminas enfrentándote a las más diversas adversidades y finalmente, la dependencia emocional que te permite sobrevivir en las condiciones más extraordinarias. Ang Lee reinventa el lenguaje narrativo aplicado al 3D consiguiendo instantáneas de una belleza y una fuerza hasta entonces desconocida y que en su imprevisible y fascinante giro final, propone un acertijo narrativo que redefine todo lo visto.

1. Moonrise Kingdom
La séptima película de Wes Anderson, supone un compendio de las grandes constantes de su cine. La noción de aventura, lo imperioso de abordar lo imposible, la idea del viaje y la búsqueda última del hogar. Anderson, que ya había abordado la infancia desde el prólogo de "Los Tenenbaums", firma con "Moonrise Kingdom" un completo tratado sobre la infancia y la extraordinaria aventura que supone una acampada bajo las estrellas cuando tienes doce años. "Moonrise Kingdom" podría suponer el ideario del cine andersoniano, pues condensa el manual perfecto para el Holden Caulfield que lleva dentro y tomará forma adulta en los personajes de "Life Aquatic" o "Viaje a Darjeeling". Anderson dignifica la aventura adolescente, recreando con inusitada nostalgia un universo propio de colores, decorados, vestuarios y canciones que vienen a escenificar e ilustrar el dificilísimo tránsito hacia la edad adulta, de sus protagonistas y también, de todos aquellos que tuvimos doce años hace ya, algún tiempo.


Como colofón a este hit parade, se hace mención a cinco títulos que de alguna forma completan el recuerdo cinematográfico de un 2012 ya agonizante: "Los Mercenarios 2" de Simon West, por su descacharrante ausencia de prejuicios. Ninguna entrada estuvo más justificada que por ver a Stallone, Stathan, Arnold o Van Damme dándose de hostias. "The Amazing Spider-Man" de Marc Webb por establecer distancia con la trilogía de Raimi mostrando unos villanos más adultos y un Peter Parker como Andrew Garfield, sencillamente genial. "John Carter de Marte" de Andrew Stanton, porque a veces, la historia del cine o de cualquier otra disciplina, también se escribe con sus fracasos, no sólo sobre sus éxitos y esta película, aunque fallida, posee cierto desaliento melodramático que la hace de lo más atractiva. "War Horse (Caballo de Batalla)" de Steven Spielberg, porque es un narrador extraordinario y a la secuencia del molino y las aspas que muestran y ocultan lo que está pasando me refiero. "Prometheus" de Ridley Scott, porque a pesar de que como precuela de "Alien, el octavo pasajero" traiciona, no ya solo su espíritu, si no también su estilo, es un más que entonado esfuerzo por realizar un sci-fi adulto, sin tener que hacer necesariamente un reboot adolescente al estilo "Star-Trek".
Y eso es todo. Hasta el año que viene. Más.

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