Especial festivales: Crónica del Festival de Sitges 2017: Día 1

El Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Festival de Sitges de aquí en adelante, llega a su quincuagésima edición. Celebrando su aniversario con el Conde Drácula como imagen principal, el evento ofrece una cantidad (quizás demasiado) amplia de títulos para ver durante diez días. Título Original vuelve a estar presente de principio a fin para recibir una dosis determinada, variada, la cual queda reflejada en estas crónicas sin dejar a un lado la programación más destacable.

Jueves, 5 de octubre

Comenzamos el festival en Auditori con la película que lo inaugura: The shape of water (Guillermo del Toro, Estados Unidos). Siguiendo el esquema planteado en Crimson Peak, del Toro ha vuelto a dirigir una película de corte clásico con la fotografía y los efectos visuales actuales, marca de su obra. Sin embargo, lo que en un principio parece algo similar a El laberinto del Fauno termina convirtiéndose en una fábula sin moraleja, donde la fantasía es completamente gratuita. Con la intención de provocar misterio alrededor del monstruo protagonista, desconocemos completamente todo lo que le rodea y apenas podemos empatizar con él, dejándonos fríos ante las escenas que protagoniza. Además, sus personajes secundarios apenas hacen avanzar la trama principal, dejándose ver de vez en cuando sólo para que la historia tenga más de una capa. Su dirección de arte y ritmo hacen que no aburra, pero la sensación final, pese a todo el envoltorio de cuento de hadas, nos deja indiferentes.

Nos movemos hasta Retiro para ver las otras dos películas del día, dentro de la Secció Oficial Fantàstic. Primero vemos Science fiction Volume one: The Osiris child (Shane Abbess, Australia). La cosa es un intento de regreso a la scifi de los ochenta. Un intento muy, muy fallido. Dividida en capítulos para justificar una narrativa nefasta, vemos a dos personajes luchando por sobrevivir en Osiris, la primera colonia de una planeta en proceso de terraformación, para rescatar a la hija de uno de éstos. La acción está dirigida de manera horrible. Los personajes van y vienen. Y un final abierto da la sensación de que toda la película ha sido un prólogo para otra historia para la cual apenas nos han generado interés. Lamentable.

Después vemos The endless (Justin Benson y Aaron Moorhead, Estados Unidos). Ambos directores protagonizan una historia claramente influenciada por Lovecraft, pero de manera inteligente, pues no cae en referencias poco sutiles como solemos ver. Con pocos elementos como un par de localizaciones y un reparto reducido pero bien escrito, la película consigue lo que pretende. Sin grandes pretensiones, vemos un relato de terror bien llevado de principio a fin que no patina en ningún momento. Y gracias.


Aquí cerramos la jornada de hoy, ligeramente decepcionados por lo visto y algo alarmados por la programación en general. Pero aquí seguiremos, una vez más, fieles al fantástico.

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