Lo que viene después

Espero que no esté lloviendo en Tapia. Hoy había paella con conejo a la orilla de la playa. La excusa: la llegada de las vacaciones. Yo no puedo estar en Tapia con Pablo y Cari y Ajo porque sigo en la playa, pero en la de Almería. Con algo de resaca pero consciente. Después de las temperaturas altísimas de ayer hoy los termómetros nos han dado una pequeña tregua aunque se ha levantado algo de aire. Esta mañana me levantaba de la cama una nueva llamada de teléfono. Era de un periodico local que a título personal, me felicitaba por el cortometraje, "AD1954". Siempre es agradable que alguien te despierte y te diga que le gusta lo que haces, aunque también te digan las cosas menos buenas, claro. En cualquier caso, al margen de palmarés y demás actos protocolarios, los festivales de cine consiguen que al menos durante una semana (o el tiempo que duren), establezcas una serie de vínculos con gente que hace lo mismo que tú, y sobre todo, estableces vínculos con el público. Nunca había asistido a una proyección pública de alguno de mis trabajos, ni tan siquiera en la Escuela de Cine. No me ha interesado demasiado esa parte. Me refiero a lo que viene después de terminar la película. En esta ocasión, en Almería, pude comprobar la reacción de un público que llenaba el viejo teatro donde se proyectó, escuchando sin querer (o esforzándome en no querer) las opiniones a la salida. Andrés, portero, acomodador y amigo, vino corriendo hacia mí después del pase para decirme que "la gente" estaba hablando de mi corto. Supongo que eso es bueno. Como también supongo debe ser bueno que la te llamen por teléfono para felicitarte (o no). En cualquier caso, la próxima vez me reservaré de poner el número de teléfono en el catálogo oficial, por si acaso.

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