31 December, 2006

Las 10 Películas del 2006


A escasas horas de acabar con todos los días del 2006, lanzo desde aquí mi personal e intransferible lista con los 10 Mejores Títulos Del Año. Por supuesto, apelo a motivos personales, a instantes compartidos, a risas complices y también a su calidad. Una lista alternativa a los cientos de listados que nos sacuden estos días y que de algún modo reivindica títulos que han pasado de puntillas y otros que es inevitable reivindicar.


Por riguroso orden de estreno en nuestras salas (010106311206)


EL TIEMPO QUE QUEDA (050106) de François Ozon

BROKEBACK MOUNTAIN: EN TERRENO VEDADO (200106) de Ang Lee

DE LATIR MI CORAZÓN SE HA PARADO (280406) de Jacques Audiard

EN LA CUMBRE (Heights) (280406) de Chris Terrio

UNA HISTORIA DE BROOKLYN (The Squid And The Whale) (230606)

TU VIDA EN 65' (140706) de María Ripoll

LOS CALIENTABANQUILLOS (210706) de Dennis Dugan

PASADO DE VUELTAS (Talladega Nights) (180806) de Adam McKay

HIJOS DE LOS HOMBRES (201006) de Alfonso Cuarón

BORAT (171106) de Larry Charles


Como premio de consolación, he decido mencionar a 5 Finalistas que podrían perfectamente haber estado incluidos en esta lista de diez. Son: Misión Imposible 3 de J.J. Abrahams, Azul Oscuro Casi Negro de Daniel Sánchez Arévalo, Brick de Rian Johnson, Hostel de Eli Roth y Cars de John Lassetter.


Bueno,pues esta es la ilustre lista. Estoy preparado para los insultos pero insisto, este listado es personal e intransferible. Por mil razones que no quiero enumerarte a tí.

Vacaciones



Toca lo de pasar un genial año nuevo 2007.

12 December, 2006

A 1300 Km de California

Puede que la culpa sea de Robert Redford. Estamos en 1980, Ronald Reagan ha ganado sus primeras elecciones y el fantasma de Vietnan comienza a ser un eco lejano en los hogares americanos. Ha acabado la militancia. Jane Fonda empezaría muy pronto ha enseñar aerobic y Michael Cimino comenzaba a cuestionarse su cambio de sexo. La sociedad había asimilado la figura del perdedor. Se había acostumbrado a ver a los ejércitos de veteranos por las calles, en los bares, quemando banderas, pero nunca se había alojado en casa. De puertas para adentro, familias perfectas hacían como si no hubiera ocurrido nada. Los ochenta en Estados Unidos supusieron una vuelta a un feroz conservadurismo, fomentado por el miedo a nuevas y desconocidas enfermedades como el SIDA y por los últimos coletazos del Imperio del Mal, como Reagan denominó a la moribunda URSS. En este marco, se volvió a ensalzar la figura de la Familia como el pilar básico de la sociedad. Familias pluscuamperfectas, al menos de puertas afuera, semilleros del futuro de América. Sin embargo ese marco familiar impecable, de caras sonrientes y fondos idílicos escondía mas de un desperfecto. Robert Redford fue de los primeros en señalar las grietas del excelente mobiliario familiar. De un puñetazo, Redford suicidaba al hijo perfecto en el que sería su debut como director cinematográfico, "Gente Corriente" e ilustraba el fin del sueño americano. Directores como James L.Brooks ("Reencuentro", "La Fuerza Del Cariño"), Robert Benton ("Kramer Vs. Kramer"), Norman Jewison, Jonathan Kaplan, Mike Rydell o Bruce Beresford corroboraron su defunción.
En 1986 Oliver Stone resucitaría el espectro de la Guerra del Vietnan en la que posiblemente sea la mejor película de los ochenta, "Platoon", cerrando de este modo un ciclo e innaugurando un nuevo discurso cinematográfico, apoyado en el anecdotario autobiográfico. El nuevo realismo americano, producto de las familias rotas surgidas de todos los Kramer que se vieron identificados en el film de Robert Benton.
Hijos de esos Kramer, una nueva generación de cineastas etiquetados hoy como "independientes" son los encargados de mostrarnos la nueva familia americana. Un modelo de familia disfuncional, que funciona a pesar de las numerosas averías en sus motores principales y que es capaz de reponerse al desastre.
En esa esperial catastrofista, se ha estrenado este año "Pequeña Miss Sunshine", de los directores Valerie Faris y Jonathan Dayton.


La familia de la pequeña Olive Hoover es perfecta. El padre, Richard Hoover, enseña a inmigrantes, obesas y parados como dejar atrás su pasado como perdedores y conquistar el éxito económico y social en 9 sencillos pasos. La madre, Sheryl, cuida de la familia y bastante hace con no cortarse las venas. El que si ha intentado cortárselas es Frank, el tío gay de Olive y que viene a vivir a casa por prescripción facultativa. Cierra la estampa familiar un hermano con voto de silencio y un abuelo heroinómano. Cuando la pequeña Olive de 7 años le pregunta a su tío durante la cena (pollo congelado y enselada) porqué ha querido quitarse la vida, Frank le asegura que a pesar de tener un estupendo trabajo, de ser la persona que mas sabe de Proust en todo el territorio americano y de tener una vida social satisfactoria, se sentía plenamente desgraciado. En mayor o menor medida todos y cada uno de los miembros de la familia Hoover podrían haber llegado a la misma conclusión. Como en muchos otros títulos, será la realización de un viaje al que se apuntan todos a regañadientes, el vehículo ideal para que cada uno conjure a sus fantasmas particulares y se enfrente a ellos.

Convertido ya en género cinematográfico (las llamadas road movies), el viaje en el cine hereda de la literatura su carácter iniciático y de descubrimiento. A bordo de una destartalada furgoneta amarilla, los Hoover se verán obligados a soportarse los unos a los otros al tiempo que irán tendiendo cables entre ellos conforme recorren los 1300 kilómetros que separan Alburquerque de California.
"Pequeña Miss Sunshine" es una de esas películas que no se quiere permitir el final felíz porque en cierto modo, éste rebajaría su condición transgresora, sin embargo si que puede perfectamente llegar al entendimiento y en algún momento (ese estupendo plano final en el que Richard queda mirando la sábana en la que estaba envuelto el cadáver de su padre en el maletero de la furgoneta) incluso darse el lujo de emocionarse ante ese instante irrepetible que nunca mas volverán a saborear.

Realizada con poco mas de 8 millones de dólares de la sección independiente de la Fox, "Pequeña Miss Sunshine" ha supuesto un pequeño acontencimiento en Estados Unidos. Primero ha tenido que hacer una taquilla estupenda (unos 80 millones de dólares a nivel mundial que se podrían multiplicar con las futuras nominaciones a los Oscars) para que se le prestara un poco atención. Ahora escriben sobre ella como una de las causantes de la resurrección de la industria en un año de vacas flacas (Superman y Tom Cruise tienen la culpa). En realidad, la película no es para tanto. No es plañidera, pero tampoco deslumbra por su originalidad. Su discurso apoyado en el canon de belleza interior y el carpe diem adolescente es algo elemental, pero funciona. Finalmente, la familia sobrevive. No podía ser de otra manera. Cada uno deberá aprender a vivir con lo que le queda de sus sueños y a echar una mano. A este respecto, una imagen vale mas que mil palabras y por eso, cada vez que tienen que bajarse de la furgoneta para unir fuerzas y empujarla hasta tercera, están un poco mas cerca los unos de los otros. Sin importar lo demás.

11 December, 2006

El Silencio Ensordecedor de Bergman


Cuando el pasado 20 de septiembre Sven Nykvist moría en su casa de Estocolmo a consecuencia de una complicación respiratoria que derivó en asfixia se apagó una de las luces mas brillantes e intensas que ha dado la Historia del Cine. Utilizo las mayúsculas incluso. Como todos, supongo, arrastró su talento por películas mejores y peores. Fue adoptado por el cine romántico americano pero pocos directores sabieron aprovechar su luz. Por supuesto Woody Allen que le proporcionó visado para trabajar en títulos como "Otra Mujer", "Celebrity" y "Delitos Y Faltas". También Norman Jewison, Bob Rafelson, Alan J.Pakula, Bob Fosse o Andrei Tarkovsky (con el que realizó su última película, "Sacrificio"). A todos ellos llegó a través de su extensa y magnífica colaboración con Ingmar Bergman. Juntos revolucionaron la forma de entender y de hacer cine.
Esta semana, la Filmoteca de Catalunya rendía tributo al recuerdo de Sven Nykvist proyectando tres de sus trabajos mas representativos y arriesgados dentro de su colaboración con Bergman: "Gritos & Susurros" (1972), "Los Colmulgantes" (1962) y "De La Vida De Las Marionetas" (1980). Tres títulos,cada uno perteneciente a una década, que indagan en la evolución y las necesidades narrativas y también espirituales de un director como Ingmar Bergman.



A la hora de encontrar en leit-motive entre los tres títulos escogidos (y por afinidad, entre el resto de la filmografía de Bergman) nos enfrentamos a la decadencia, la desidia, el inconformismo, la ansiedad y tambien la indiferencia de un mundo en crisis. Bergman se enfrenta a todo eso a través del silencio incomprensible de Dios en "Los Comulgantes", el dolor físico e insoportable de Agnes en "Gritos y Susurros" y la ansiedad que le lleva a cometer un crimen al protagonista de "De La Vida De Las Marionetas". De igual modo, tales constantes se entremezclan entre ellas y entre el resto de sus trabajos. Podemos hablar entonces de una obra que busca complementarse en sus antecedentes y que deja sus finales abiertos a sus futuras continuaciónes. Así, hasta que en el 2003 Bergman dirigiera el que posiblemente sea su testamento fílmico, "Saraband".


Es difícil entrar a indagar en los recovecos morales y espirituales de los protagonistas de la inmensa obra cinematográfica de Ingmar Bergman. La presencia de la muerte que ronda a la moribunda de "Gritos y Susurros" y que contagia como la pestilencia a cada una de las personas que la cuidan hasta el umbral mismo del dolor físico, es heredada de la esposa muerta del párroco que hace tiempo dejó de escuchar a Dios en "Los Colmulgantes ("Winter Light" en su título original)" y que es incapaz de mostrar interés u ofrecer algún tipo de ayuda a un suicida potencial como el marinero que interpreta Max Von Sydow. Idéntica indiferencia que sufre el sacerdote al que va en busca del perdón de una culpa que no es la suya, Manuela, la protagonista femenina de "El Huevo de La Serpiente" y que hermana también con la desidia en la que sobrevive Peter en "De La Vida De Las Marionetas", atrapado en una vida de cierto éxito social, felizmente casado, pero preso de una ansiedad y una falta de Fé que le lleva a estrangular con sus propias manos a una prostituta.


En este juego de enlazar a Kevin Bacon con Bergman, subyace en la práctica totalidad de los trabajos de éste una reflexión última que de algún modo apacigua esos gritos y susurros; Bergman fija entonces su mirada en un instante concreto del pasado. Ese momento perdido en el tiempo en el que durante un día, unas horas, un par de minutos, rozaste la felicidad. Bergman mira hacia atrás y añora una infancia idílica entre las fresas salvajes que crecen en su memoria y que van desde aquel columpio en el que se balancean las tres hermanas protagonistas de "Gritos y Susurros", al osito de peluche al que se aferra Peter en su cama del psiquiátrico donde probablemente, agotará el resto de sus días en el mas absoluto y ensordecedor silencio.

10 December, 2006

Jean-Baptiste Grenouille y Su Rosebaud

A Manu, que no se ha leído la novela, "El Perfume: Historia de un asesino" le parece una película rara. Sin haber indagado en el porqué de su calificativo, intuyo que al utilizar esa palabra, "rara", se refiere a su orgiástico final. Y es que claro, para todos los profanos que hayan prescindido de la portentosa narración de Patrick Suskind ha de ser difícil enfrentarse a la historia de Jean-Baptiste Grenouille.


Si para Suskind no supuso ningún problema transmitir a sus lectores la fragancia de su novela, a Tom Tykwer tampoco debería haberle importado en demasía el vehículo a través del cual pudiera transmitir a los espectadores el particular universo de olores en el que vive sumergido su protagonista. Particularmente conseguida aunque carente de ingenio es la secuencia del alumbramiento de Grenouille. Tykwer se esfuerza en mostrarnos el repulsivo hedor que desprenden los pescados descabezados, las defecaciones de ratas, borrachos y perros y la mercancia en general del mercado en que da a luz su madre. Lo hace a través de un montaje sincopado de insertos y primeros planos realmente agresivos parelelos al nacimiento. A partir de ese momento, los recursos que Tykwer utiliza para remitirnos al sentido del olfato se limitan a acercar la lente de su objetivo a la nariz de su actor protagonista y a jugar con el croma en la ridícula secuencia en la que el famoso perfumista en decadencia Giussepe Baldini vislumbra por primera vez el genio del joven Grenouille.
Pero pongámonos en antecedentes. Lo que viene a continuación podría tener spoiler, no lo sé aún. Jean-Baptiste nace en la trastienda de un puesto de pescado en el mercado del París del siglo XVIII. Contra todo pronóstico, el crio sobrevive y se aferra a la vida. Criado en un orfanato, esclavo de una tintorera y finalmente aprendiz de perfumista, Jean-Baptiste dotado desde su alumbramiento de un olfato único rastreará las huellas de su propia identidad en los olores de todo aquello que le rodea para darse cuenta de que entre todos ellos echa en falta la mas importante de las esencias, la suya propia. Embarcado en la misión de descubrir su propia esencia, Jean-Baptiste se sumergirá en una espiral de descubrimientos que le obsesionarán con la idea de captar la esencia inmarchitable de las cosas. La esencia de una flor, de un trozo de madera, de un amanecer, de una persona.



El subtítulo de la película lo deja bastante claro: "Historia de un asesino". Sin embargo, lo que menos importa en una historia como la de "El Perfume" es la subtrama de intriga y que desafortunadamente ha sido la elegida por Tykwer y sus guionistas para desarrollar en su versión cinematográfica. Lo que en la novela de Suskind es la búsqueda de Grenouille de aquello que nunca podrá tener (a este respecto, la fragancia de la primera mujer a la que quita la vida es ese Rosebaud imposible que siempre perseguirá en todas y cada una de sus víctimas posteriores), en la adaptación de Tykwer es una sucesión de asesinatos resueltos de un modo mas o menos estético, producto de una mente enfermiza a la que nunca somos capaces de asomarmos como espectadores, por la sencilla razón de que toda la personalidad del protagonista esta barnizada de un increíble extrañamiento. Imposible de este modo, poder llegar a comprender la catarsis final en la que Grenouille, dueño de esa fórmula mágica que acciona los resortes del deseo, la necesidad y el amor en el hombre mundano, somete al mundo a sus pies. Imposible comprender los mecanismos que le llevan a ese portal miserable donde vino a nacer, y donde llega para morir y eternizar su recuerdo en cada una de las personas que participan de su propia fagocitosis.


Yo, que nunca he sido un purista sobre adaptaciones y originales, no puedo obviar la triste trivialización en la que ha caído una novela de las dimensiones de la obra de Patrick Suskind, suerte de cabecera imprescindible de la edad de los descubrimientos.

09 December, 2006

Lo Inverosímil En El Fantástico: La culpa de Fleisher

Un cartel al inicio de los créditos de "Viaje Alucinante" de Richard Fleisher, nos avisa que el equipo de la película ha contado con un respetado grupo de científicos y médicos que han asesorado a los guionistas a la hora de elaborar el itinerario de sus protagonistas. Estamos en 1966. Faltan tres años para que Armstrong pise la luna y dos para que Stanley Kubrick dirija "2001: Una Odisea Del Espacio" y adentre al género de la Ciencia-Ficción en su edad adulta. Sin embargo, a pesar de esto, Richard Fleisher se esfuerza en fundamentar de cierto valor científico su estravanza lisérgica, basada en la miniaturización de un submarino nuclear con tripulación incluida y su posterior recorrido por el interior del cuerpo humano. Los esfuerzos de Fleisher, vistos hoy, cuarenta años después, son ante todo adorables. Adorables en el sentido kitch de la palabra y que en cierto modo provocan la añoranza hacia un género en absoluto declive hoy día, una década después de la llegada de Neo a Sion. La necesidad de dar credibilidad a su historia dignifica el esfuerzo de Fleisher por hacernos sumergir en un imaginario científico poblado de anticuerpos letales, huracanes y por supuesto, despampanantes científicas. Por muy ridícula que fuera la historia o por muy estereotipados que estuvieran sus héroes, "Viaje Alucinante" constituye hoy día una de las obras claves de la ciencia-ficción de los años sesenta, no tanto por sus planteamientos, si no por su delirante sentido estético y sobre todo por su necesidad de hacer verídico su fantasía.


En el lado opuesto al cine de Fleisher estaría situada "Serpientes En El Avión" de David R. Ellis, cinta a medio camino entre el cine catastrofista, el policiaco burdo y el terror de serie Z. La sinopsis nos presenta a un testigo protegido que debe ser trasladado desde las costas de Hawai a los juzgados de Los Angeles a bordo de un avión plagado de serpientes venenosas convenientemente alteradas para convertirlas en letales asesinas. Ni Richard Fleisher intentaría hacer creíble semejantes argumentos, por eso a David R. Ellis solo se le ocurre reírse de sí mismo, pero no lo suficiente.


A bordo del avión tenemos una extensa galería de pasajeros perfectamente prescindibles (ninguno aporta absolutamente nada a la historia salvo un trozo de carne donde las serpientes puedan hincar el diente: el pezón de una fumeta, la bocaza de una borrachuza, el perro-mascota de una Barbie subnormal, el culo de un guardaespaldas mórbido, el prepucio de un gigoló de tercera división) que hacen las veces de cebo humano mientras que la Samuel L. Jackson milita la situación con cierto sarcasmo. La inverosimilitud de su argumento no empaña, no obstante lo ridículo de sus resultados. Ellis se escuda bajo la armadura de la serie ínfima para ocultar los agujeros de una realización televisiva (en el mal sentido de la palabra) y una puesta en escena paupérrima que se va deshaciendo de la carnaza con la parsimonia de un carnicero con parkinson.
Hablaba al principio de la necesidad por dotar de cierta credibilidad al elemento fantástico. Fleisher, Kubrick, Lang, incluso George Lucas en su delirante planetario de monstruos y naves espaciales necesitó en algún momento transmitir algo de verdad (en su caso a través de sus héroes y villanos). La suposición en el cine actual de que aquello que muestra es real por sí mismo, sin necesidad de jsutificar su veneno, evidencia la falta de argumentos y la escasez de talentos a la hora de hurdir viajes, fantásticos o no, a mundos reales o posibles. Yo por ejemplo, jamás me subí a bordo de "Serpientes en el avión".

06 December, 2006

Futuro Soderbergh

José Luis Boreau comentaba hace poco mas de un mes en una charla en la sede de la Filmoteca de Catalunya que el cine español siempre había estado (y está) en crisis. Lo decía a propósito del éxito y fracaso de algunos de sus títulos y de las raquíticas infraestructuras en las que se produce el cine español hoy día y entonces. Yo puntualizaría un poco más sobre esta opinión. Yo creo que el cine, en su conjunto y como producto comercial, ha estado siempre en crisis. Ya sea amenazado por televisiones en color, por los Home Cinemas, por los piratas, por el intercambio en redes, por el fútbol de los domingos, por la Navidad, por la llegada del circo mundial a la ciudad, por Gran Hermano o por un concierto de Sabina. Mientras que las cifras de las taquillas planetarias continúan su lento descento anual, ávidas de nuevos blockbuster y fagocitando superproducciones de 150 millones dólares a cada fin de semana, el cine, continúa su curso natural. Lo hace, como siempre lo ha hecho, gracias a la iniciativa de una serie de cineastas suicidas que son capaces de realizar una obra plena y personal al margen de crisis, histerias, puentes y tantos por ciento. Steven Soderbergh, por ejemplo.


Creador de una filmografía tan prolífera como profundamente irregular, Soderbergh lo ha tenido siempre fácil. Ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes con su primera película, la imprescindible "Sexo,Mentiras y Cintas de Vídeo". Desde entonces, Soderbergh ha tropezado mil veces (King Of The Hill, Kafka: La verdad oculta, The Underneath) pero también se ha llevado un Oscar por la irregular "Traffic", ha conquistado la taquilla con la franquicia Martini de "Ocean's 11" y desde esa privilegiada posición, Soderbergh se permite el lujo de hacer películas como "Bubble".


Rodada con menos de un millón y medio de euros,en vídeo digital, durante cuatro semanas con actores no profesionales, "Bubble" es una historia muy negra sobre la América rural que tan poco vemos por las pantallas de cine (a no ser que haya un pirado con una moto sierra troceando familias enteras de por medio). "Bubble" está escrita por Coleman Hough y narra en no mas de 70 minutos la historia de una trabajadora de una fábrica de muñecas de plástico y como sobrevive a la intensa rutina que supone estar haciendo durante 20 años las mismas cosas una y otra vez. Supongo que después de tanto tiempo, es normal que una simple palabra, una mirada mal interpretada, un gesto, se convierta en la gota que colma el vaso. La mayoría nunca ve colmado ese vaso y durante toda su vida van aguantando una gota tras otra, pero Martha, la protagonista de "Bubble" no es así y una noche, sin saber muy bien porqué, exigirá un poco de respeto. No hay carniceros, ni psicópatas travestis, y eso lo hace todo mas oscuro, mas insoportable. Cada plano de la película, eternizado, sin movimiento ni externo ni interno, sin a penas diálogos, te transmite esa inmovilidad, esa falta de espectativas. Martha planea viajar a la playa cuando junte unos días de vacaciones, pero esa playa de la que habla Martha sencillamente no existe, porque evidentemente, nunca podrá ir.


"Bubble" fue lanzada a finales del verano del 2005 en Estados Unidos de un curioso y revolucionario modo. El mismo día de su estreno, también salió a la venta en DVD y esa noche fue proyectada en un canal de televisión por cable. Fue una experiencia piloto que Soderbergh piensa repetir con 3 proyectos mas. Al principio de este post hablaba de las distintas crisis que han ido asolando al mundo del cine desde sus orígenes. Esta claro que el cine está y segurirá estando en crisis en el futuro, pero solo si hablamos en modos de explotación, taquilla y beneficios. En lo referente a lo artístico, el cine nunca ha estado mas vivo, nunca ha sido tan accesible para todo el mundo, nunca ha contado tantas historias (como la de Martha).

04 December, 2006

Puñetazos En El Estómago


¿Se puede ser poeta sin haber escrito ni un solo verso?. Todos los logros y todos los defectos de una película como "El Camino De Los Ingleses" se basan en esa frase. En ella se encierran las imposibilidades, los sueños cumplidos, las decepciones, las esperanzas y también las pesadillas que atormentan la mente de los protagonistas de la historia en el verano mas decisivo de sus vidas. Y es que estamos ante el último verano de nuestra adolescencia. De repente se revelan ante tus ojos todos esos grandes secretos que te ocultaron durante años a base de, claro está, grandes mentiras. El padre que se lo llevó una nube y que en realidad abandonó a su mujer cuando se enteró que era puta. El hijo que descubre que es igual que el padre al que odia. El padre que se enamora de su amante. La bailarina que se pinta los labios demasiado pronto. El poeta que termina de leer la "Divina Comedia" de Dante antes de que llegue el inminente otoño y descubre lo que es el INFIERNO. Un otoño lluvioso, como no podía ser de otra manera. Así lo dice el Hombre del Tiempo.


Yo creo que sí se puede ser poeta aún no habiendo escrito un solo verso. Aún ignorando lo que es una pentapodia o un rispetto. Miguelito Dávila, por ejemplo. No había escrito nada en su vida, pero sabía que cuando salió de aquel hospital con un riñón menos, algo había cambiado dentro de él, en su mirada también. La forma en la que mira a Luli Gigante, por ejmplo. La forma en la que puedes contemplar como cae la lluvia, calle abajo, instantes antes de que acabe el último verano de tu vida. Se puede ser poeta recordando un instante concreto. Ordenarlo en tu cabeza, descifrar los detalles de esa imagen perfecta que por uno u otro motivo se ha quedado grabada en tu memoria; la mirada penetrante de Luli Gigante, el color intenso de la camiseta empapada de Remedios, la novia hasta la fecha de Paco Frontón. Del mismo modo que puedes recordar una canción, los neumáticos de tu primera motocicleta o el parte metereológico del último día del verano de mil novecientos setenta y nueve.


Antonio Banderas ha jugado a ser poeta en su segundo largometraje como director, la estimable "El Camino De Los Ingleses". El problema es que cuando se juega a ser algo que en realidad no eres, siempre queda algo de impostura. Banderas, que se ha esforzado en cuidar cada detalle de la producción (no hay reparos posibles a una realización impecable que abarca los campos de la fotografía, el montaje, la música, la ambientación y por supuesto la puesta en escena) ha descuidado su historia, que se nos antoja deliberadamente críptica. Le falta pasión, conmoción. Le falta un puñetazo en el estómago.

02 December, 2006

(Brick) Ladrillo, una fábula inmobiliaria.

Rian Johnson ha dirigido su primera película, "Brick" con 30 años. Lo hizo con un presupuesto de 475.000 dólares. Me acuerdo cuando conocí a Rian, era una fría tarde de invierno y mis calzones largos estaban empapados en té que me había derramado por accidente Kate Winslet. Rian me contó su idea sobre Brix (así se llamaba la cinta en su origen) y de como en el guión dos vaqueros homosexuales se reencontraban en los verdes pastos de Oregon y decidían fundar un hogar sobre un solo ladrillo. Yo le persuadí de que la idea era un poco manida y de que un instituto noir del medio oeste norteamericano era una apuesta menos arriesgada y más barata de hacer. Al final le pagó 15 dólares al hijo de David Lynch, Bob Hope, para que la dirigiese. El resultado es obvio, un minimalismo descorazonador y agobiante partiendo de una puesta en escena, en contraste, tan naif y mundana que la mezcla está todo el rato a punto de cortarse y no cuajar, pero que misteriosamente encaja perfectamente y te acabas preguntando como es posible que Retorno al Pasado de Tourneur no se ambientase en un High School del año 42. Viva Bob Hope.

Por Bob A. McFlannaghan

La Luna De Meliés Y El Caudillo de Basilio Martín Patino

El cine tiene a veces la cualidad de hacerte recordar cosas que no has vivido. George Meliés, fundamentó los cimientos de la ficción en 1902 cuando se inventó a los selenitas y dibujó ojos a la luna en la fundacional "Viaje A La Luna" y nos aproximó a la noción de lo imposible. Paralelamente los hermanos Lumiere realizaron la primera película documental de la historia, al retratar en un plano fijo general la llegada de un tren a su estación. Cuando el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong pisó la superficie de la Luna la ficción dió un vuelco. Se había vuelto real. Si bien no había indígenas selenitas, la noción de lo real se impuso al ideario imaginario del que se había alimentado el cine y la literatura hasta entonces y para siempre. En cierto modo, sentenció a muerte a la ficción dando paso a lo que hoy podríamos entender como falso documental. Un falso documental de nuestras vidas, miserias, comedias, sueños, persecuciones, relaciones sentimentales y prácticas sexuales. Englobo en este "término" a todos los géneros cinematográficos, desde el melodrama al western. Supongo que Basilio Martín Patino estará de acuerdo conmigo.


Basilio Martín Patino ha venido desarrollando desde los últimos años del franquismo hasta nuestros días una personalísima obra cinematográfica, basada en la reconstrucción histórica de su propia memoria. Contaba Patino en el coloquio posterior a la proyección de "Caudillo", dentro de una retrospectiva del cine de la Transición organizada por la Filmoteca de Catalunya, que el cine le había ayudado a descubrir en su adolescencia la realidad en la que había vivido. Indagando en los archivos de las filmotecas de toda Europa, Patino se encontró con un Caudillo de cartón piedra, ridículo y amanerado y así lo mostró al mundo. Bueno, al mundo que le dejó mostrarlo. Patino declaró que no cree en ninguno de esos falsos documentales que tanto proliferan hoy día, argumentando que todo, incluso los trabajos mas rigurosos como el suyo, son por supuesto grandísimas mentiras. Mentiras que parten de la interpretación personal y por supuesto, la manipulación inevitable que el artista hace de unos hechos o un personaje. Es algo inevitable y forma parte del elemento fabulador de todo autor. Cuando Meliés imaginó la luna mucho antes de que Armstrong la pisara, tenía la libertad creativa de colocarle ojos. Después, inevitablemente, todo cambió.

La Incómoda Verdad De Al Gore


Desde la excelente campaña de promoción del largometraje documental "Una Verdad Incómoda" nos alertaban de que ésta era, de lejos, la película mas terrorífica que íbamos a ver nunca. Curiosamente, después de verla me doy cuenta de que no se referían al documental en sí (a pesar de que la figura de Al Gore da un poco de miedo), si no a la película de nuestra propia vida. Porque la lectura que tanto el director David Guggenhein como su protagonista y gestor, Al Gore se esfuerzan en transmitirnos es que todos somos protagonistas de una situación de máximo riesgo con la que convivimos ajenamente, día a día. Para hacérnoslo entender, Al Gore se convierte en un improvisado profesor que alecciona a sus alumnos con todo tiempo de datos, conclusiones y ejemplos con los que escenificar mejor el terrible problema del calentamiento global que sufre nuestro planeta desde hace poco mas de un siglo. El espíritu de todo el documental y de las conferencias en las que se basa y con las que Gore se ha recorrido un buen trozo del globo terráqueo es inminentemente didáctico, es decir, la idea fundamental es hacer que los espectadores y los asistentes a las charlas salieran de la sala con una inequívoca sensación de malestar. Gore nos dice que todos somos un poco culpables del problema, pero también nos dice que al ser parte de ese problema, también está en nosotros solucionarlo. Distinto es cuando Gore arremete contra el gobierno de George Bush y retiera que ante todo, estamos ante una cuestión política. Sobre estos dos pilares, denuncia política/social y una completísima exposición científica, se basa el discurso del Gore profesor, que pretende por un lado concienciar a su alumnado y por otro, saldar cuentas con la administración que le dejó al borde de la presidencia de los Estados Unidos.


A los que la figura de Al Gore les produzca un rechazo innato, no hay modo de recomendarles una película en la que su presencia es omnipresente y en la que hace las veces de profesor, presidente, párroco, pero sobre todo, de maestro circense. Y es que hay mucho de circo y de puesta en escena en este documental que combina sin rubor el anecdotario sentimental y patriótico de una figura tan poco interesante como la de Al Gore con un pormenorizado pero al mismo tiempo elemental repaso a un problema de absoluta prioridad como el que trata la película. Al margen del contenido y su mensaje absolutamente necesario, habría por último que comentar la escasa calidad del documental como producto cinematográfico, construido con un pulso dramático (potenciado por un montaje excesivamente lineal y una banda excesivamente melodramática)raquítico y que lo coloca mas próximo al terreno televisivo sensacionalista (en la línea de Michael Moore pero menos incendiario) que al documental científico. Supongo a la hora de hacer concesiones, siempre primará el entretenimiento por encima del frio y distante hecho científico o quizás, simplemente prime el espíritu didáctico por encima del prestigio del erudito.

01 December, 2006

Budd Schulberg A Los 12 Años

Vamos a comenzar.

Voy a comenzar con Budd Schulberg que a sus 93 años, todavía tiene ganas de hablar de Scott Fitzgerald, de Irving Thalberg y como no, de su padre B. P. Schulberg, que allá por los años 30 creó la Paramount Pictures. Lo hacía hace unos días en el Filmoteca de Catalunya con motivo de la publicación en Acantalido de sus memorias y lo hacía apelando inevitablemente a la nostalgia. Recordaba Schulberg la enorme biblioteca que tenían en la casa familiar al sur de California y como su madre, bibliotecaria de profesión, lo animaba a escribir a los doce años. Schulberg, como si todavía tuviera la memoria de ese chaval de doce años, relató por espacio de diez minutos y con grandes dificultades vocales, la gestación de esas memorias que abarcan 93 años que a fin de cuentas, años arriba o abajo, es la edad misma del cine.
Como excusa, los programadores de la Filmoteca proyectaron "On The Waterfront", el trabajo cinematográfico mas sobresaliente de Schulberg. Que poco cuesta acostumbrarse al blanco y negro y a la música frenética de Elmer Berstein y al rostro marcado de Marlon Brando. Y yo que podía estar viendo "Saw 3", reviso por tercera o cuarta vez una película de la que ya me se el final, de la que ya se que los malos se quedarán solos y el (anti)héroe se llevará a la chica. Como en una tonta comedia romántica. Y al final, no puedes por menos que aplaudir, como el resto de las butacas, primero tímidamente, luego ya sin verguenza. ¿Dónde estará el secreto?. Budd Schulberg no nos lo quiso decir. Tampoco quiso hablar mucho de Elia Kazan, o del McCarthysmo pasado (y presente). Pero quizás, rastreando entre los doce y los catorce años, encontremos muchas de las respuestas.