Como Se Hace Una Película De Culto


Tan solo 23 años antes de que la chispa del alzamiento revolucionario incendiara toda Europa, una Maria Antonieta adolescente y ensimismada llegaba a Versalles como futura reina de Francia. Son precisamene esos 23 años, los que parecen haber captado la atención de una directora como Sofia Coppola después de recorrer las calles de Tokio en "Lost In Translation" y firmar ese bucólico y duro tratado sobre la adolescencia que supuso su brillante debut con "The Suicide Virgins". En una arriesgada decisión narrativa, Coppola prescinde en su retrato de la reina adolescente del hecho cronológico para concentrarse en el detallismo histórico con desiguales resultados. La salida del hogar paterno, la llegada a Versalles, su incapacidad para acomodarse a una corte detenida en el tiempo y ajena a lo que ocurre en el exterior y por supuesto, sus devaneos amorosos y las frustraciones derivadas de todo matrimonio prematuro y de absoluta conveniencia conforman los primeros retazos de una biografía que huye de los convencionalismos de este tipo de género.

Muchas son las armas con las que Coppola toma distancia. El detallismo con el que recorre las estancias de Versalles, o cada apunte de los vestidos, las pelucas y caretas diseñadas por Milena Canonaro vienen a construir una especie de prisión, escenario único de la decadecia de un continente que contempla impotente como el fulgor de antaño se desvanece ante sus propios ojos. Maria Antonieta como reclusa de esa prisión de lujo se antoja ante los ojos del espectador mas escéptico como un personaje vacio, caprichoso e infantil. Lo mismo se podría decir también del personaje de Luis XVI, retratado como una especie de títere incapaz de ejercer su poder como soberano. Como si lo que Sofia Coppola nos estuviera contando no fuera la biografía de los últimos monarcas de Francia, si no, la historia de dos adolescentes forzados a crecer demasiado deprisa y asumir un rol que los supera y los atrapa, no ya entre los muros de Versalles, si no frente al mundo y a los demás. Si repasamos los dos anteriores trabajos de Sofía Coppola, no será difícil encontrar en este punto, la conexión entre las tres protagonistas de cada una de sus películas.

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