Mundo series: Crítica de The Night of de HBO

CONTIENE SPOILERS



Un jóven sale de fiesta y sin quererlo se encuentra con una chica con la que pasa una noche de sexo, drogas y alcohol. Cuando el chico se despierta, descubre el cadáver de la chica brutalmente asesinada por apuñaladas. Acto seguido este sale corriendo de la casa, pero al poco tiempo es detenido con el arma del crimen su bolsillo. Todo apunta a que haya sido el joven quien la apuñalo, sin embargo, él y su mirada ingenua se declara inocente. 

Esta es la típica sinopsis de una serie de policías y abogados buscando al culpable de homicidio. Pero lejos de las estructuras de C.S.I o Caso Abierto, éstos ocho capítulos nos adentran en lo más profundo del ser humano y nos hacen cuestionar nuestra propia moralidad e incluso la ética de las instituciones justicieras.

Hay muchas razones por las que ver esta serie, aunque aquí destacamos la construcción de personajes. The Night Of es creada por Steven Zailian (American Gangster, Gangs of New York, Hannibal, La lista de Schindler) y Richard Price (The Wire y novelas como The Wanderers y Clockers). Dos escritores reconocidos en el mundo del guion y la novela que saben como desvelar información poco a poco como si de capas de una cebolla se tratara. Así se siente uno al ver el arco de transformación de cada personaje capítulo tras capítulo. 

El supuesto criminal Nasir Khan (Riz Ahmed, ganador de un Emmy por su interpretación en la serie), es un Pakistaní estudiante de Empresariales con matrícula de honor y con pinta de nunca haber roto un plano. John Stone (John Turturro, iba a ser James Gandolfini pero tras el fallecimiento de éste se lo propusieron a Robert DeNiro que lo rechazó y no pasa nada porque Turturro nos ofrece una de las mejores interpretaciones de su vida), es un abogado de tres al cuarto que merodea las cárceles en busca de criminales de poca monta para ganarse la vida. Dennis Box (Bill Camp) es un policía a punto de jubilarse y al que no le importa tanto la culpabilidad del acusado como encontrar a un culpable que condenar. Helen Weiss (Jeannie Berlin) es una fiscal de distrito que quiere mantener su estatus y que la respeten, cueste lo que cueste. Así se nos presentan los personajes a primera vista. Pero poco a poco se nos descubre el pastel.

Nasir Khan vendía droga a sus compañeros para los exámenes a precios muy por encima del coste. Es un Pakistaní que roba el taxi de su padre (que comparte con dos inmigrantes más de distintas etnias) para salir de fiesta, dejando sin trabajo a las tres familias ya que la policía custodia el vehículo tras el crimen. John Stone se preocupa por este chico, le da consejos aún cuando el acusado no le quiere como defensa. Es más, de los momentos más tiernos de la serie las interpreta este abogado con eccema extrema y alergias varias al adoptar al gato de la víctima. Dennis Box deja de lado su fiesta de despedida y su jubilación al pasar días y noches en la comisaria revisando todo el material del caso y cámaras de seguridad de la ciudad para encontrar un sospechoso más convincente. Helen Weiss es dura de roer pero al final decide hacer lo correcto y reconducir el caso. Nadie es tan bueno ni tan malo. Dice mucho de la concepción de la serie cuando la abogada hindú Chandra Kapoor (Amara Karan) decide seguir con el caso de Naz pese a que su bufete le da la espalda, se queda sin trabajo y con un expediente abierto en su licencia por un beso mal dado. O que el personaje más 'puro' sea Freddy (Michael K. Williams), un boxeador con muchos contactos dentro y fuera de la prisión, pero sin intención de salir a la libertad.

Los actores nos explican en varias entrevistas que los creadores les dieron pocas o casi ninguna directriz porque querían que sus transformaciones fueran los más reales posibles. Por ejemplo, cuando el personaje de Camp se encuentra con el de Turturro por primera vez, Zailian le dice "John es un payaso" y con eso ya entras al mundo The Night Of. En el caso de Turturro, las más de dos horas diarías para recrear el excema ya le metían de pleno en la historia. Zailian y Price querían hacernos pensar y así dirigieron los planos. Por ejemplo, todos los momentos de juicio se hicieron con pocas repeticiones y en un espacio más reducido de lo normal. Si os fijáis, pocas veces se ve al juez o al jurado popular. La intención es que nosotros hagamos de jueces.

The Night of crea un vínculo íntimo con el espectador que puede ser violento a veces. Pero eso es lo que pasa cuando cuando te cuestionas tu ética moral. Es de esas series que se tienen que ver, y no lo decimos solo nosotros. La cantidad de nominaciones y premios (Emmys, Golden Globes, AFI...) y los elogios recibidos por gente influyente como David Simmon y Stephen Hawking en sus cuentas de Twitter nos respaldan. Es necesaria en estos momentos porque realmente aporta un giro a la narrativa de series que tenemos en las parrillas de programación de TVs y VOD del momento.

La serie adopta las convenciones de series sobre crímenes pero de manera muy objetiva e íntima a la vez. Nos quita el drama pero no las emociones, nos quita los grandes decorados pero nos deleita con fantásticos planos. Por ejemplo, la escena de Naz haciendo el camino de entrada a la prisión hasta su catre por primera vez puede parecer fácil, pero a nivel de iluminación y cámara fue duro de rodar. Naz camina (una iluminación), pero mira a todos lados (muchos puntos de iluminación adicional, normalmente se ilumina solo donde mira el personaje), y durante todo el camino vemos mucha información sobre otros personajes y la cárcel en sí. Un plano que podría haberse hecho con un plano cerrado de su cara, el contra y ya está se convierte en una parte fundamental del guion.

Si aún no la habéis visto, estáis tardando, y si ya la habéis visto, podéis volver a verla porque con cada lectura que se le de a la serie se entiende mejor lo magistral que es. 

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