16 October, 2016

Crónica del Festival de Sitges 2016: Día 9

Sábado, 15 de octubre



¡Nuestro último día! Nos despertamos ligeramente tarde, pues la parte social del festival, que consideramos vital, también necesitó tiempo la noche anterior. A media mañana vamos a ver una sesión especial de Secció Oficinal Fantàstic y la única que veremos de animación en 3D: Gantz: O (Keiichi Sato y Yasushi Kawamura, Japón). La franquicia Gantz sigue creciendo y, en este caso, una nueva película complementa al anime. Dicha franquicia sigue una premisa sencilla y loca, aderezada con humor negro y sexual y una violencia gore. Cuando el protagonista muere asesinado, aparece en una habitación con más personas y una esfera negra. Estas le explican que deben seguir una especie de juego, siguiendo determinadas normas para eliminar amenazas extraterrestres, ganar puntos y poder recuperar su vida anterior.


Vendida como una especie de spin-off, la película adapta un arco argumental que podría funcionar independientemente. El problema llega cuando las presentaciones son excesivas, sólo hay un protagonista real y, lo peor de todo, desaparecen algunas características de la saga. El sexo es nulo, apenas hay humor negro y el gore es demasiado leve. Esto se compensaría si lo que hay en su lugar mereciera la pena, pero lo que hay son numerosas heroicidades al más puro estilo norteamericano, abandonando el espíritu Gantz que tanto público esperaba.

Tunnel (Kim Seong-hun, Corea del Sur), la cual está dentro de la sección Òrbita, es nuestra siguiente película. De nuevo, tenemos que ver cine surcoreano para encontrar el equilibro perfecto entre tragedia y comedia. Un túnel colapsa mientra una persona lo está atravesando en coche, quedando atrapada. Su lucha por sobrevivir y las acciones políticas y personales que se toman en el exterior para el rescate son tan humanas que la película nos atrapa. En lugar de escenas lacrimosas o momentos de acción inexplicables, en Tunnel encontramos a personas lidiando con un problema a través de varios días. 


Nos arriesgamos mucho con otra sesión especial de Secció Oficinal Fantàstic: Yoga hosers (Kevin Smith, Estados Unidos). Sabemos que es un spin-off de su anterior obra, Tusk, y que más que nada es una broma entre colegas y familia. Protagonizan la hija del director, Harley Quinn, y la de Johnny Depp, Lily-Rose. Y a los pocos minutos de empezar comprobamos que sí, que estamos ante una chorrada descomunal que, seguramente, ha sido divertida de realizar. Pero parece un sketch alargado. Una gracieta que apenas tiene en cuenta al espectador. Y esto no tiene por qué ser malo, pero es que tampoco parece tenerse en cuenta a sí misma.

Abandonamos Tramuntana corriendo para dirigirnos a Prado. Llega nuestra última película del Festival de Sitges 2016. La última Seven ChancesArtist of fasting/El artista del hambre (Masao Adachi, Japón y Corea del Sur), una producción muy especial tanto por el relato que adapta, obra de Kafka, como por la biografía de su director. Adachi dejó el cine en los setenta para unirse al Ejército Rojo Japonés. Tras vivir en Líbano y ser arrestado por viajar ilegalmente, pasó un tiempo en prisión y fue deportado a Japón, donde volvió a ser arrestado por el mismo motivo. Actualmente vuelve a dirigir, pues apenas puede salir de su país de origen y se siente terriblemente impotente e inútil. Sabe lo que está sucediendo, comprende su sociedad y las demás, conoce por qué hemos llegado hasta aquí. Así que adapta un pequeño relato para poder gritar.


Adachi dirige, pero claramente él es el artista del hambre que protagoniza la película. Un hombre que, sin motivo aparente ni previo aviso, empieza una huelga de hambre en un punto cualquiera de la ciudad. A partir de ese momento, todas y cada una de las reacciones a su alrededor reflejarán lo que Adachi sabe. Numerosos personajes secundarios irán acercándose al artista del hambre para manifestar diversas políticas, emociones y reacciones. Muchas las comprendemos, otras tantas se nos escapan. El retrato del todo actual es demoledor. Hemos cerrado nuestro paso por el festival con una película que va más allá del fantástico y del cine, incluso de la política.

Mientras tanto, se anuncia el palmarés de esta edición y llueven acuerdos y desacuerdos. Somos incapaces de juzgar, pues decidimos omitir de nuestra programación la ganadora de premio a la Millor Pel·lícula, Swiss army man. Comprendemos tanto la elección del jurado principal como las de los demás. Nos enorgullece que The neon demon, The handmaiden, The wailing, Your name. y Raw hayan recibido premios. Pronto veremos en el Festival de cine de Terror de Molins de Rei la mayoría de premiadas que nos hemos perdido, como Train to Busan, The girl with all the gifts, Under the shadow, I am not a serial killer y The autopsy of Jane Doe. En la clausura, Christopher Walken (The deer hunterThe Dead Zone) recibe el Gran Premi Honorífic. Pasada la medianoche, nos dirigimos a la fiesta de despedida, para encontrarnos con la que ha sido nuestra familia durante nueve días. Ha sido una buena edición que, para bien o para mal, ha sido más diversa que nunca. El año que viene tocará celebrar el quincuagésimo aniversario con Drácula como tema principal y Guillermo del Toro como padrino.

¡Larga vida al fantástico!