31 August, 2005

El tamaño natural de Juliette Bioche


Recibo un mensaje de Antonio preguntándome por la hora del siguiente pase de "Ninette". Le digo que a las nueve y me responde diciéndome que a las menos diez se pasará por el cine. Antonio aparece mas o menos puntual. Le veo aparcar su moto. LLeva la misma ropa de ayer, cuando vino a ver con sus hermanos pequeños "Charlie y la Fábrica de Chocolate". Entra con un vaso de cartón de Coca-Cola lleno de whisky. Dice que desde la última vez lo que ví, todavía no durmió. Le respondo que "Ninette" es la película perfecta para su situación. A Antonio, que que es uno de esos tipos extraños a los que le gustó "Tiovivo C. 1950" y que todavía consideran a Jose Luis Garci como un gran director, le sonó a desafio, pero la verdad es que terminó saliéndose de la sala con un pretexto no del todo creíble. Poco después de marcharse, Juan Eloy, descubrió que habían robado la guía publicitaria de la película que tenemos colada sobre el número de la sala. Todas las sospechas inmediatamente recayeron en Antonio. Normal. A su lamentable estado físico, habría que añadir su evidente embriaguez y claro está, su devoción carnal hacia la figura de Elsa Pataky. Juan Eloy, avalado por sus cinco años como taquillero y portero y acomodador ocasional, en todo un alarde de previsión, supo en su día que esa guía publicitaria tenía sus días contados y con tal motivo, hizo a tiempo un cartel de banquillo con el título de la protagonista. En el fascinamente mundo de los afiches cinematográficos, nunca se sabe muy bien a manos de quien van a parar pero casi todos terminan desapareciendo. Alguien que un descuido se hace con el tamaño natural de Jessica Alba en "Sin City", otro que separa a Angelina Jolie del Brad Pitt de cartón de "Sr. y Sra. Smith". Muchos terminan en un contenador de reciclado y los afiches mas feos, esos que no quiere nadie, se amontonan en una enorme caja de cartón, en el cuarto de limpieza. Hace unos años, también yo intenté llevarme a Juliette Binoche a casa. Fue a la salida de "Alice y Martín" de André Téchiné, en los cines Aliatar de Granada. Parecía fácil y comencé a levantar el fiso mientras B. vigilaba. Por supuesto, me pillaron. B. resultó ser una vigilante nefasta y el portero amablemente nos increpó que "eso no se hacía". Finalmente, lo convencí para que me vendiera un afiche de sobra y por unas quinientas pesetas, me llevé a Juliette a mi dormitorio. Desde entonces, ahí sigue, sobre mi cabeza; y yo haciendo el esfuerzo por que esa mano sea la mía.

23 August, 2005

Odio a Lindsay Lohan / Mentiras de cine

Al parecer, Lindsay Lohan y Hillary Duff se odian a muerte. La primera, actriz de moda en el Hollywood del acné y las películas toleradas para todos los públicos. La segunda, cantante de pop meloso surgida del Club Disney, cuna infecta de talentosas en el arte de mantener intacta su virginidad como Britney Spears y Christina Aguilera. Ahora ambas se han cambiado los roles. Lohan ha tirado al mercado un disco popero que lleva vendido casi un millón de copias y Duff ha protagonizado una serie de películas ñoñas, la última de inminente estreno, "Una Cenicienta Moderna". Lo de la rivalidad mortal entre ambas me lo confesaba esta misma tarde mi sobrina de catorce años, poco antes de entrar a ver "Herbie: A Tope", enésima puesta a punto del clásico Disney de los sesenta que ahora protagonizada Lindsay. Al parecer lo había leido en una de las revistas de adolescentes que se compra semanalmente y aunque no me ha dicho de parte de quién estaba, me pareció aclarar su postura cuando dijo que "odiaba a Lindsay Lohan". Yo me reí con ganas. Le podría haber dicho que seguramente esa historia, como muchas otras, eran invenciones de la publicación que ella devora cada semana con devoción. A fin de cuentas, el cine forma parte del mundo de la farándula y el tan cacareado glamour. Pertenece al mundo de la alfombra roja, los titulares sensacionalistas, los grandes fracasos, intoxicaciones (y clínicas de desintoxicación). Pertece en definitiva al mundo de la mentira. Al final compramos un super combo de palomitas con Coca-Cola, una bolsa de Doritos, un par de chocolatinas Crunch y una bolsa de ositos de goma. Bastantes mentiras nos cuentan al día desde los telediarios y las portadas de los periódicos. Mejor creerse las mentiras de una revista pop. Por cierto, si a alguien le interesa, "Herbie: A Tope" es una nadería. Mejor llevar provisiones.

20 August, 2005

El Rigor Hístórico, Los Shorts de Elsa Pataky y Ninette después de todo

No entiendo a Garci cuando lo leo decir que con sus películas pretende distanciarse del presente. Distanciarse del tiempo que vivimos es lo mismo que obviar la realidad a mi entender. Quizás por eso cuando Garci reconstruye la posguerra de "You're the One (Una Historia de Entonces)" lo hace en cartón piedra. Me explico. Hace unas semanas Víctor me comentaba lo irritado que estaba con Ridley Scott por la poca fidelidad histórica de "El Reino de los Cielos". Yo intenté convencerlo sin mucho éxito todo sea dicho, de que el interés de los responsables de dicha película no descansaba precisamente en su carácter didáctico y que si el diseñador de vestuario había elegido los uniformes renacentistas del ejército árabe en lugar de los originales medievales, época en la que está sita la acción, no era por desinterés o falta de información, sencillamente eran mas bonitos. Este caso bien podría extrapolarse a buena parte de la producción cinematográfica estadounidense, mas preocupada por el envoltorio de la pizza que por la masa que la conforma. A Víctor no parecieron convencerle mis argumentos y terminó asegurando, tajante, que la película era una mierda, especificando antes que esa era su opinión personal y que nadie, ni yo ni ningún sesudo crítico podría convencerlo de lo contrario porque entre otras cosas, él tenía el criterio suficiente como para juzgar que película es una mierda o no. Criterio que por otro lado, creen tener todos los espectadores por el solo hecho de haber pagado una entrada que estriba entre los tres euros del cine donde trabajo y los doce que llegué a pagar hace unos años por ver una película en el Oden de Leicester Square en Londres(1). Vuelvo enseguida con Garci, porque éste, como Ridley Scott prefieren contar la historia a su manera, el segundo desde la épica y el ralentí, el primero desde la hemeroteca mental. En ambos casos los resultados son deficientes. Sobre todo, por el cartón piedra. Para su última película, Jose Luis Garci ha recurrido a Mihura. "Ninette", rodada íntegramente en decorados de Gil Parrondo como ya lo estaba la aburrida "Tiovivo C. 1950", es el homenaje particular de Garci a la figura de Miguel Mihura en el centenario de su nacimiento y está protagonizada por Elsa Pataky y Carlos Hipólito. Decía al comienzo de este blog que había leído a Garci decir que ya no le interesaba realizar películas ambientadas en nuestros días. Después de dirigir algunas de las películas claves de la transición cinematográfica española como "Asignatura Pendiente" o "Sesión Contínua", Garci comienza con "Canción de Cuna" una nueva etapa en su filmografía marcada por el origen literario de sus guiones, la forzada teatralidad de su puesta en escena y una serie de clamorosos errores de casting como los de Maribel Verdú como niña huérfana en "Canción de cuna", Cayetana Guillén Cuervo como monja de clausura en la soporífera "La Herida Luminosa" o condesa imposible en "El Abuelo", Lydia Bosh como Lauren Bacall de grandes almacenes en "You're the one" o recientemente Alfredo Landa como amor fou de Ana Fernández en esa majadería llamada "Historia de un beso". En fin. "Ninette", afortunadamente, debe lo que es a dos factores fundamentales: la mala uva de Mihura a la hora de hablar de matrimonio, religión o infidelidad y las piernas y el cuerpo en general de Elsa Pataky. Con esos dos ingredientes uno hasta puede llegar a olvidarse de que está viendo una película de Garci y eso para Ana, por ejemplo, que me acompañó a ver "Ninette" algo reticiente con el cine de Garci en general desde que la obligué de buenos modos a acompañarme a ver en el cine Madrigal "La Herida Luminosa"(2), es algo indudablemente bueno. La taquilla ha respondido bien. "Ninette" ha sido la quinta película mas taquillera del fin de semana, con una recaudación de unos trescientos mil euros y algo mas de sesenta mil espectadores. Espectadores en la mayoría de los casos, fieles convencidos del modo de hacer y entender el cine de Garci. Un modo que personalmente no comparto, porque entre otras cosas, yo entiendo el cine como un modo de aproximación, de entendimiento, ante lo que vemos y sobre lo que vivimos. Quizás por eso, los mejores momentos de "Ninette" son aquellos que miran con desparpajo a nuestra realidad, evidenciando la actualidad del texto de Mihura, frente a otros, esforzadamente nostálgicos, apoyados en un abusivo y ridículo sentido del melodrama. A la salida del cine Ana, que se rió a carcajadas varias veces durante la proyección, comentaba despreocupada que la película estaba bien. Lo hacía como si se estuviera quitando un gran peso de encima. Yo asentí. Elsa Pataky está estupenda forzando el acento y con un poco de suerte podré colgar el afiche de la película en mi cabina de proyección. Víctor en este caso, no podrá descrepar sobre la pulcra exactitud de sus localizaciones aunque seguramente tendrá mucho que decir sobre los shorts de Elsa Pataky.
(1)El último día en Londres, nos metimos Onditz, Yune y yo a ver "Premonición" de Sam Raimi a la primera hora.
(2)Creo que Ana y yo fuimos dos de los doce espectadores que pudo tener "La herida Luminosa" en su estreno en salas.

17 August, 2005

Yogourt de Macedonia

El verano se pasará enseguida. A partir de la semana que viene el cine de terraza adelanta el inicio de las sesiones a las nueve y media, lo que significa que los días cada vez son mas cortos, lo que quiere decir que dentro de nada, será septiembre. Mientras tanto, continúa haciendo un calor infernal y las salas de cine son una inmejorable escapatoria de las cinco de la tarde. Las cinco de la tarde son terribles en todas las ciudades. La gente huye como puede y se refugia en teterías, telenovelas, cotilleos y películas de acción. Huyendo ayer de las cinco de la tarde de mi día libre me metí en el primer cine que tenía sesión y ví "Sin City". La primera impresión que se tiene al entrar en una ciudad como (Ba)Sin City es la de ser un forastero. Esperas que te metan un balazo a la menos de cambio. Le buscas defectos, esquivas las mejores jugadas, te resistes a rendirte, pero al final no puedes luchar contra lo evidente: "Sin City" es una de esas películas que se quedarán. Para bien o para mal no he leído ninguno de los comics de Frank Miller que al parecer tan fielmente ha trasladado a la pantalla el casi siempre infame Robert Rodríguez, ayudado en las tareas de dirección por Quentin Tarantino y el propio Miller, que firma como codirector. Para mal porque no he podido bucear en sus influencias, en cada una de sus calcomanías. Para bien, porque me he librado de todo lo anterior y puedo disfrutar de "Sin City", la película, libre de prejuicios, mitomanías, contradicciones. Ana, que terminó de leerse los cómics catorce minutos antes de ver la película el día de su estreno, me decía después que la película era extraordinariamente fiel al texto, lo cual entonces no me parecía lo mas acertado. ¿Qué sentido tiene trasladar las viñetas de un cómic al celuloide si no te permites un ápice de libertad, si no utilizas los recursos del lenguaje cinematográfico?. Ana me aseguró rápida, que el lenguaje de Miller es muy cinematográfico y que quizá fuera al revés. Al revés. Cine que influye a la literatura. Películas que adaptan novelas, cómics y teletiendas. Esto es un patas arriba. Una feria de locos donde todos influyen en todos. El cine, como la literatura, la pintura y demás artes modernas son un amasijo de influencias, una macedonia pop (como afirmaba Jamie Collum en la contraportada de El País de hoy). No vale la pena delimitar, etiquetar. A fin de cuentas, los yogures de macedonias suelen ser los mas sabrosos.

13 August, 2005

El conductor del camión del catering

Hoy hemos cerrado con prisas. Juan Eloy, el nuevo portero, llegaba del concierto de U2 en el Vicente Calderón en condiciones evidentemente lamentables, aunque todavía tuviera pulso para cortar 62 entradas y me arreglara el enchufe del plato portátil y yo, después de subir, bajar, cortar, empalmar y montar las nueve películas que hemos estrenado este viernes tampoco tenía intactas todas mis fuerzas. De este modo, derrotados sobre los sillones del hall, nada mas aparecer los primeros créditos de "El reino de los cielos", subí a la cabina, bajé el rectificador y enfriada la lámpara, corté por lo sano. La película de Ridley Scott tiene unos quince minutos de créditos y a esas horas de la noche, nadie se quedó para averiguar quien conducía el camión del catering, de modo que no hubo quejas ni reclamaciones. Así Juan Eloy y yo podíamos arañar unos minutos a la hora de fichar y llegar a casa unos cinco minutos antes, aunque teniendo en cuenta las retenciones habituales del viernes, Juan Eloy habrá tardado alguno mas. Saliendo, con prisas como siempre, atento (y siempre sorprendido) ante el silencio que se hace con la cabina cuando apago todas las máquinas, luces y demás, me doy cuenta al cerrar la puerta que hay un fotograma olvidado en las escaleras, que suben a la cabina. Lo recojo con curiosidad y al trasluz compruebo que se trata de un fotograma de "El Calentito", insulsa comedia musical rodada por Chus Gutierrez y que salió ayer. Muchas otras veces me he encontrado fotogramas sueltos en los bolsillos del pantalón, en la mochila, incluso en la cartera. Sin darle mucha importancia, lo tiré en una papelera y bajé corriendo. Juan Eloy me esperaba medio dormido ya. No se porqué me acuerdo ahora de ese fotograma.

11 August, 2005

Persistencia Retiniana

Cada vez que sube alguien a la cabina de proyección se queda algo desilusionado. Supongo que todos esperan ver una especie de boca de león desde la que sale un potente cañón de luz que proyectada en la pantalla en blanco hace que nazcan las películas. En lugar de eso, lo primero que se encuentra el turista ocasional es con las numerosas sacas con las latas de películas. Luego un montón de bobinas, algunas oxidadas, otras algo dobladas. Si te adentras descubres por fin las cinco máquinas de proyección. Cinco monstruos con sus platos girando sin fin mientras cientos de fotogramas serpentean por las distintas ruedas. Luego está el ruido, claro, y también el calor sofocante, aunque paliado por el brillante nuevo sistema de ventilación y dos potentes ventiladores. En fin. Ayer subió Natalia. Natalia echa una mano con las palomitas, las cocacolas y las gominolas y ayer subió hasta la cabina para darme un trocito de delicioso bizcocho de chocolate. Su primera impresión estuvo dentro de la media, pero luego descubrió, sobre la mesa de montaje, un fotograma olvidado(1). Natalia, que no tiene muchas luces (ni tiene porqué demonios saber lo que es un fotograma) preguntó enseguida qué era aquello. Le expliqué que venticuatro pequeñas fotografías como aquella, eran un segundo de película y que gracias a persistencia retiniana de nuestro ojo, se creaba la ilusión óptica del movimiento. Natalia quedó ernomemente sorprendida y se imaginó como debería ser un rodaje, con los actores tan quietos, durante tanto tiempo mientras alguien le hacía tantísimas fotografías. Me reí con ganas y no quise explicarle nada más. Bastante había por hoy. Bajamos al vestíbulo a tomar un café; cerré la puerta de la cabina y el sonido cesó. El misterio continuaba intacto. El cañón de luz también.
(1)Un momento de "Llámame Peter" con Charlize Theron.

10 August, 2005

Tormentas de verano

Vuelvo de mi día libre sin muchas ganas de encerrarme durante diez horas en la cabina crematoria de proyección. Carlos me había apretado los patines de la ventanilla de la sala 3 y había dado con el misterio del Dolby en la sala 2 (se había roto una correa). Así da gusto. Yo no se hacer nada de eso, aunque se supone que un operador, por defecto, sabe hacer de todo. Aún así fui capaz de armar la nueva mesa de montaje y también he cambiado algún que otro tubo fluorescente. En un descuido le comenté a Raúl que nunca había cogido un taladro y desde entonces, soy el operador que no sabe hacer un agujero en la pared. Esta noche se ha desatado una de esas espectaculares tormentas de verano. Los relámpagos iluminaban todo el mar, secundados por los truenos cada vez mas cercanos. Finalmente, llegó a la ciudad y durante un minuto descargó todo el agua sucia que traía desde el Sahara. No se ha ido la luz, menos mal. No se a donde demonios se va la luz cuando cae el sistema, pero es una putada que eso ocurra en el final de "El Reino de los Cielos", por ejemplo. Cuando ésto ha ocurrido (este invierno, un par de veces), los espectadores han sido lo suficientemente comprensivos como para reconocer la situación. Natalia, que se había metido en la sala 3 para terminar de ver "El Calentito", me reprochó a la salida que no la hubiese llamado para ver la tormenta. Ninguno de las treinta y tantas personas que esta noche decidieron entrar en el cine han sido testigos de esta primera tormenta de verano. Seguramente se pregunten, extrañados, que demonios ha ocurrido para que todo esté encharcado y se respire ese olor tan especial que levanta siempre la lluvia en verano.

09 August, 2005

Cementerio de películas /El extraradio del cine

Las temperaturas acabaron con el sistema quedándose con todos los días anotados. Me refiero a mi portatil, que no soportó el calor. Yo, todavía no me adapto al nuevo teclado, a una pantalla tan grande. Es panorámica, aunque no se muy bien para qué. Como prueba he metido el DVD de "Agárrame esos Fantasmas" y resulta que la pantalla es tan panorámica que tengo bandas negras arriba y abajo y además, a los lados. En fin. En otro orden de cosas. Hablaba esta tarde con Pablo Q. y me comentaba que la próxima semana cerraban los multicines Hollywood, de Gijón. Pablo cuenta que son las únicas salas, cuatro creo, que ponen algo alternativo a la oferta de la cadena Yelmo y los Warner que han colonizado los extraradios del país. ¿Dónde vá a ver Pablo ahora esas horribles comedias francesas con Depardeau y Daniel Auteil que tanto le gustan?. Los cines donde yo trabajo y que por algún extraño motivo me han hecho un contrato indefinido, no tardaran tampoco en cerrar. Girma, la taquillera, y yo le preguntamos constantemente a Pepe, el enlace entre los trabajadores y la empresa, como es que no cierran los minicines, que a penas ingresa para los gastos y Pepe siempre dice que es un buen sitio para terminar de quemar las películas. Es decir, que es como una especie de cementerio fílmico, lo que me convertiría a mí en el enterrador, pues soy yo el que después de las dos o tres semanas que se mantienen en cartel, tengo que desmontarlas y enviarlas a no se sabe muy bien donde. Pensándolo bien, tampoco está tan mal. Donde todavía hoy están los multicines Hollywood de Gijón, habrá en un futuro un gran supermercado, según me ha asegurado Pablo. Nunca he escuchado de un cementerio que cierre. ¿Tengo de qué preocuparme?. Mientras tanto, las grandes cadenas de exhibidores continuan colonizando el territorio terrestre con sus multisalas de centros comerciales, convirtiendo al cine en un espectáculo de extraradio, de fin de semana... y esto si que es preocupante.