30 May, 2005

Merchant, Cuatro días después

Al final se me ha ido pasando y ya hace cuatro días que murió Ismael Merchant. Productor entre otras, de películas como "La Bostonianas", "Maurice" o "Una Habitación con Vistas", también flirteó con la dirección aunque con escasa repercusión. Fue el cincuenta por ciento de Merchant & Ivory (el director californiano James Ivory era la otra mitad) de la que salieron también "Regreso a Howards End", "La Hija de un soldado nunca llora" y la estupenda "Lo que queda del día". Merchant deja un par de un proyectos inconclusos que difícilmente verán la luz ahora. Supongo que quedarán en suspenso unos meses hasta que alguien los clasifique, empaquete y reduzca a un rincón del almacén de proyectos inconclusos. La historia del cine también podría escribirse con los proyectos que por uno u otro motivo, nunca vieron la luz. Por falta de presupuesto, por sobredosis de barbitúricos, por sequía o por tifón. En algún sótano, aguardan, estoy seguro, cientos de latas de negativo con las tomas de otras tantas películas que esperan todavía su claqueta final. Hace unos años, Carlos ideó una historia que siempre hemos querido convertir en un cortometraje: Un tipo entra en un supermercado a hacer la compra de cada día con un libro de Kundera (por ejemplo). El tipo paga la cuenta, deja la cesta en su lugar y dentro de ella, el libro que estaba leyendo. Ese mismo día, uno de los empleados, cogía ese libro y lo llevaba al almacén de objetos perdidos donde aguardaban cientos de pequeñas cosas que habían sido olvidadas a lo largo de los años; una especie de arcadia donde encontrar todo lo que un día creímos perder. Pero volvamos a Merchant. Recuerdo ahora cuando Merchant presentó en Londres junto a James Ivory, la que por entonces era su última película, "La Copa Dorada (The Golden Bowl)". En la rueda de prensa, Merchant se comportó como productor ejemplar, mimando a su director, interviniendo lo justo, siempre en un segundo plano que inmediatamente le hacía destacar más. Cuando lo hacía, hablaba con pasión de su trabajo. Después de la rueda de prensa, estuve merodeando a su alrededor, buscando el momento mas adecuado para acercarme y estrechar su mano. Al final no lo hice. Cuando volví a la casa de Cromwell Road, conté a todos que sí que había estrechado su mano y con el tiempo, casi me lo he llegado a creer. Que sea así entonces.

28 May, 2005

Lo que viene después

Espero que no esté lloviendo en Tapia. Hoy había paella con conejo a la orilla de la playa. La excusa: la llegada de las vacaciones. Yo no puedo estar en Tapia con Pablo y Cari y Ajo porque sigo en la playa, pero en la de Almería. Con algo de resaca pero consciente. Después de las temperaturas altísimas de ayer hoy los termómetros nos han dado una pequeña tregua aunque se ha levantado algo de aire. Esta mañana me levantaba de la cama una nueva llamada de teléfono. Era de un periodico local que a título personal, me felicitaba por el cortometraje, "AD1954". Siempre es agradable que alguien te despierte y te diga que le gusta lo que haces, aunque también te digan las cosas menos buenas, claro. En cualquier caso, al margen de palmarés y demás actos protocolarios, los festivales de cine consiguen que al menos durante una semana (o el tiempo que duren), establezcas una serie de vínculos con gente que hace lo mismo que tú, y sobre todo, estableces vínculos con el público. Nunca había asistido a una proyección pública de alguno de mis trabajos, ni tan siquiera en la Escuela de Cine. No me ha interesado demasiado esa parte. Me refiero a lo que viene después de terminar la película. En esta ocasión, en Almería, pude comprobar la reacción de un público que llenaba el viejo teatro donde se proyectó, escuchando sin querer (o esforzándome en no querer) las opiniones a la salida. Andrés, portero, acomodador y amigo, vino corriendo hacia mí después del pase para decirme que "la gente" estaba hablando de mi corto. Supongo que eso es bueno. Como también supongo debe ser bueno que la te llamen por teléfono para felicitarte (o no). En cualquier caso, la próxima vez me reservaré de poner el número de teléfono en el catálogo oficial, por si acaso.

27 May, 2005

Todos los festivales de cine deberían ser a la orilla de una Playa

Todos los festivales de cine deberían ser a la orilla de una playa. En el de Almería en Corto, por ejemplo. Ayer se presentaba "AD1954" en la sección oficial de vídeo. Por la mañana estuvimos recogiendo las acreditaciones y formalizando presentaciones. Como regalo de bienvenida nos obsequiaron con un kit sorprendente: bolsa de playa, camiseta del festival y sandalias. También mapas y catálogos y esas cosas, claro. Ayer en Almería se vivía el día mas caluroso de esta primavera. En el resto del país también se soportaron altísimas temperaturas. El verano, que ya está aquí. Un festival de cine a la orilla de la playa, en verano. Suena bien. Por eso, desde aquí, los agradecimientos habituales a la organización, primero por aceptar a "Ad1954", luego por los reglaos, evidentemente. La sesión de cortos fue como en la mayoría de los festivales de cortometrajes, algo tediosa. Se tiene la impresión de estar metido dentro de un gran cajón desastre donde tiene cabida todo. En esta ocasión un documental sobre el oficio de la muerte, un animado sobre el tiempo y la pasta, una reflexión sobre el viaje y la vida, una revisitación del Gran Hermano de Orwell (no de Milá, o sí) y una gracia sobre la corbata de Lorenzo Milá. Pablo me lo decía esta mañana entre sueños. Cuando vas a un festival, nunca te interesa demasiado lo que ponen antes de tu corto. No sé si será exactamente así, pero cuando estás tomando unas cervezas, si es cierto que el tiempo se te pasa volando y a punto estás de no llegar ni a la presentación de tu propio trabajo... menos mal que era el penúltimo en salir.

25 May, 2005

Las cien mejores no son esas

Las cien mejores películas de la historia no son esas. Lo siento por Richard Corlis y Richard Schickel. Al ser humano siempre le ha gustado calificar las cosas. El mejor disco de rock(*). La mejor novela de aventuras(*). El cuadro mas supravalorado. El puente mas seguro del mundo. El mar más tranquilo(*). Este tipo de listas siempre levanta la conveniente controversia provocada en cierto modo por las ausencias, mas que por los elegidos. Me documento y me entero de que las primeras encuestas sobre las mejores películas aparecen en los años cincuenta. El Instituto de cine Británico elegía en 1952 a "El Ladrón de Bicicletas" de Vittorio de Sica como la mejor película de la historia del cine. La corta historia del cine, apostillo. Una década mas tarde, en 1962, los británicos cambiaban de opinión y decían entonces que "Ciudadano Kane" de Orson Welles era la mejor. Kane reinó también en los setenta, pero en 1983, "Casablanca" de Michael Curtiz era por fin, la mejor película de la historia del cine. Mientras tanto los belgas elegían en 1952 a "El Acorazado Potemkin" y unas décadas mas tarde, los 35.ooo miembros del American Film Institute afirmabaa que "Lo que el viento se llevó" era la mejor película de todos los tiempos. Time Out en octubre de 1989 congregó a setenta críticos y expertos que decidieron que "Ciudadano Kane", "El tercer Hombre" y "La Noche del Cazador" eran los títulos más relevantes. Un año antes, John Kobal recogía en un libro el listado de 100 títulos, resultado de las votaciones de 80 cineastas de todo el mundo que eligieron "La regla del juego" de Jean Renoir, "Fellini 8 y medio" y "Cantando bajo la lluvia" entre otros. La nueva lista de Time poco tiene ya que añadir a lo ya mencionado. Bueno sí. Corlis y Schickel han metido a Nemo, Tarantino, Almodóvar y a Jackie Chan entre los cien elegidos. Bienvenidos sean.
(*)"Harvest" de Neil Young. "Puck en la colina de Pook" de Rudyard Kipling. La Luna.

23 May, 2005

A George Lucas no le ha subvencionado el Ministerio de Cultura

Ya han salido las primeras cifras. "La Venganza de los Sith" ha recaudado en Estados Unidos 158 millones de dólares en cuatro días. En nuestro país tampoco le ha ido mal. Con sus 495 copias ha superado los 6 millones de euros en esos mismos días. La cifra total a nivel mundial supera los 300 millones de dólares. Las cifras lo dicen todo, sin necesidad de añadir ningún tipo de adjetivo.El poder globalizador de los medios de comunicación han convertido un suceso ordinario, como el estreno de una película de ciencia ficción en un acontecimiento planetario, catalizador del estado de las cosas. Y es que a estas alturas, mas que nunca, uno tiene la sensación de formar parte de una especie de super fichero terráqueo donde aparecen todos tus datos y costumbres con los que engrosar una serie de estadísticas y perfiles a partir de las cuales un grupo de despiadados publicistas de la planta siete y media te construye un mundo a la medida de tus necesidades (o de las necesidades que ese grupo crea en tí). Soltero o casado. Nacionalidad. Fecha de nacimiento. Aficciones. Tu película es "La Venganza de los Sith". Hoy, claro. Mañana será otra. Ana me decía hoy mismo por teléfono que el problema del cine español son las subvenciones. "A George Lucas no le han dado ninguna subvención", me decía. Justo lo contrario a lo que productores y demás sectores del gremio cinematográfico demandan al Gobierno español: mas subvenciones. También mas protección. A Ana no le falta razón; mientras el cine español esté protegido del fracaso gracias a las mil subvenciones a las que se aferra (y sin las cuales, también es cierto, el cine español desaparecería), no será capaz de competir como producto en el mercado de la exhibición. Lo que Ana quería decir es que hay hacer cine con conciencia de "industria". A mí, personalmente, no me convence porque yo debo ser uno de esos altruistas que entienden todo esto del cine como una manifestación artística producto de una inquietud y un afán creativo mas que como un producto para el hit parade del fin de semana.

Sin rastro de John Williams

El jurado de Cannes, presididio por Emir Kustorica ha premiado con la Palm D'Or a "L'enfant", de Jean-Luc y Pierre Dardenne. Es la segunda Palma de Oro que recogen los belgas con una diferencia de unos seis años entre ambas. Una diferencia amplia en años pero no tanto. En el 99 los hermanos Dardenne reinterpretaban las claves del neorrealismo italiano con una cinta tan dura y necesaria como "Rosetta", uno de esos títulos imprescindibles para conocer mejor el mundo que tenemos alrededor, aunque en la mayoría de las ocasiones no consigamos verlo (otra vez los 180º de los que hablaba Kim Ki-Duk). Lo que venían a decirnos los hermanos Dardenne es que Europa no iba tan bien como pretendían hacernos ver desde Bruselas y que en nuestras brillantes capitales había miles de personas incapaces de subirse al tren de la nueva Europa. Fieles a un estilo muy documental, cámara en mano y con una fotografía hiperrealista, los Dardenne nos mostraban entonces las miserias de una sociedad en la que no hay cabida para aquellos que escapan al censo electoral. Desheradados de las urbes modernas, habitantes de suburbios y caravanas del extraradio (de la ciudad y del mundo en general). Cada vez que Rosetta se arrastraba debajo de la alambrada que delimitaba el camping donde vivía, después de un nuevo día de trabajo, los Dardenne arrastraban también su cámara y con ella a todos nosotros, espectadores atónitos ante una realidad grisácea, aburrida, sucia y sin banda sonora. Con su siguiente trabajo como directores, "El Hijo", continuaron ahondando en la realidad colindante de la nueva Europa, a partir de la pérdida y la violencia. Su último trabajo está planteado como una continuación de ésta última, según sus propias declaraciones en este Cannes que acaba de clausurar. Otra vez, con la cámara a cuestas, arrastrándose por las alambradas de la nueva Europa a la que nos ha tocado sobrevivir. Y todo ello, sin rastro de John Williams y sus fanfarrias que lo hacen todo mas divertido, mas irreal, mas llevadero.

Hombres Lobo, Científicos Locos y Criaturas del fondo del Lago...

"¿Qué sabrán ellos de sentimientos?" se preguntaba Skancia en su blog a propósito del gremio de críticos reunidos del Fotogramas y la calificación otorgada a la película "Cursed: La Maldición", enésima resurreción de la variante licántrope dentro del género del terror (adolescente, para mas señas). Cuánta razón tiene Skancia. ¿A caso los reverendos del Fotogramas no han crecido asustándose con las garras de Freddy Krueguer?. Supongo que no, claro. Puede que ahí se construya la base del abismo generacional que por lo menos hacen irreconciliables las diferencias entre Skancia y Fernando Méndez Leite, por ejemplo. Diferencias a parte, no entiendo que es lo que impide a una persona disfrutar al mismo tiempo, aunque con distinta intensidad (eso sí), de una película de los hermanos Dardenne y una de Wes Craven, por ejemplo. "Cursed: La Maldición" es un entretenimiento que tiene asumida su condición como tal y a la que saca partido desde el principio, evidenciando los tópicos a los que sobrevive con soltura a pesar de caer en todos ellos. A la falta de jovencitas y jóvenes bien hormonados, y la preocupante falta de hemoglobina, "Cursed: La Maldición" es una de esas películas de serie B, con las que los domingos son más domingos que cualquier otro domingo. Una película con la que disfrutas del susto sin sentirte estúpido por ello. A fin de cuentas, ¿cuántas décadas han pasado hasta que las películas con hombres lobos, científicos locos, criaturas del fondo del lago o fantasmas enmascarados hayan pasado a ser clásicos?. James Whale siempre renegó del "Frankenstein" que inmortalizó a Boris Karloff y hoy día es un icono de nuestra cultura popular. No en vano, buena parte de la parte final de "Cursed: La Maldición" transcurren en un restaurante, suerte de cámara de los horrores donde se levantan una serie de sets con los mejores monstruos de la Universal y otras extravagancias; otorgándole a la familia Channey el puesto que merecen.

22 May, 2005

Para Darle al Play

Alex de la Iglesia anunció ayer la muerte del celuloide en las páginas de El País. Lo hizo después de rendirse ante las excelencias de la proyección en formato digital de "La Venganza de los Sith", claro, en las salas Kinépolis de Madrid. Tres ciudades españolas, Madrid, Valencia y Granada, han estrenado la película de George Lucas en este novedoso formato que está destinado a sustituir a las bobinas de celuloide. Muchos otros antes que De La Iglesia habían gritado a los cuatro vientos la muerte del cine en general, pero no ha sido así. Los que si que estamos condenados a la extinción somos los operadores. Ayer mismo lo comentaba Fausto, taquillero ocasional de los cines donde trabajo a propósito del estreno galáctico: ¿Y entonces para que sirve un proyeccionista?, preguntó. "Para darle al Play", dijo Carlos, compañero de máquinas y ayer, portero provisional. Puede que sea así. Desde que comencé a trabajar como operador lo que mas me llamó la atención fue la complejidad de las máquinas de proyección, con sus mil recovecos por los que pasar una y otra y otra vez el mismo fotograma. Rayándolo, quemándolo o mutilándolo por cualquier cosa. A cada nuevo pase, la película se va resintiendo, eso está claro. También está claro que hasta Kodak y los grupos de exhibidores no se pongan de acuerdo, el fotograma no morirá. Yo, de momento, y por si acaso, he comenzado por fin, a aprenderme las instrucciones del reproductor de DVDs.

21 May, 2005

La Pantalla Azul (y la emoción en el cine)

Con motivo del estreno mundial del último episodio galáctico de la saga de "Star Wars", se adelantaron los estrenos al jueves. En los cines donde trabajo no hemos estrenado el título de marras y eso se ha notado en una taquilla mas bien escasa. Ayer, a primera hora de la tarde era Stewie el primero en darme un toque. La película de George Lucas le había encantado. Stewie que ahora trabaja en Lugo, se trasladó en la mañana de ayer jueves a Madrid para ver "La venganza de los Sith" en la pantalla del Kinepolis. Supongo que es imposible no salir alucinado de cualquier película si la ves en una pantalla así. Estoy seguro de que ves la última de Garci en la sala regia del Kinépolis y sales conmocionado. Ana, unas horas mas tardes, me comentaba por lo bajito que la película esta bien pero que no cumple con las espectativas, algo parecido a lo que a la misma hora recalcaba el grupo de críticos del programa "Días de Cine". Eso así, avanzada la conversación y después de sonsacarle algunos datos morbosos, Ana me confesaba que había llorado en un par de secuencias (la muerte de Padmé y la solución final a los Jedi). Me eché a reir claro y ella misma reconocía que jamás confesaría tal suceso en voz alta, a la luz del día. En cualquier caso, lo sucedido con Ana me ha hecho pensar. Después de todo, si una película como "Star Wars: La venganza de los Sith" consigue emocionar a una persona, hasta tal punto de hacerla derramar una lágrima, es que el cine está a salvo. Jamás pensé que una pantalla azul podría provocar algo parecido a la emoción, a un sentimiento, pero ha sido así. Quizá Lucas no estaba tan loco (y tan podrido) como algunos pensábamos. Yo por mi parte, me levantaré temprano el domingo que viene e iré con mi sobrino de ocho años a la matinal de "Star Wars: Episodio 3". A la búsqueda de las emociones, claro.

20 May, 2005

180º

Sin ser consciente, Kim Ki-Duk ha plagiado mi concepción de los ciento ochenta grados. Es difícil ahondar en el tema sin desvelar parte del asombroso final de la magnífica "Hierro 3", penúltima película del hiperactivo director coreano, que con "Primavera, Verano, otoño, invierno y primavera" aún en cartel y calentitos los estrenos de "Hierro 3" y "Samaritian Girl", presentaba esta semana en Cannes, fuera de concurso "Hwal", este sí, su último trabajo. Ciento ochenta grados. Es el radio de visión que puede abarcar el ojo humano, incapaz por mucho que esfuerces la retina, de ver que tienes justo detrás de tu espalda. En este mismo instante, mientras escribo estas líneas, estoy indefenso. No puedo saber que o quien se esconde detrás de mí. Quizá pueda sentirlo, pero sólo si llego a un determinado nivel de concentración y silencio. Algo de todo esto; de fantasmas, de inseguridad y también de infelicidad habla "Hierro 3". Ahora lo del plagio. Durante una etapa de mi improductiva carrera como escritor, me dio por utilizar los ciento ochenta grados de Kim Ki-Duk para trasladar a los protagonistas de mis relatos a un espacio alternativo, a miles de kilómetros de lugar real donde comían, vivían, dormían o vomitaban. Ciento ochenta grados que en realidad viene a ser un universo entero y que puede estar a tan sólo unos centímentros de tu lado. "Hierro 3" hace referencia a uno de los palos con los que se juega al golf, deporte que practica el protagonista de la película, aunque por motivos muy particulares, y que viene a ser el menos usado por todos los jugadores. A través de esta sutil metáfora, Kim Ki-Duk disecciona las necesidades de nuestra sociedad de consumo allanando las moradas de una serie de personajes esclavos de sus propias pertenencias, de las que el protagonista de la película, actuando a modo de okupa ocasional, trata de liberarlos. Una película sorprendente desde su concepción y fascinante en su ejecución y en sus silencios que indaga en los mundos paralelos que gravitan a nuestro alrededor y que esos ciento ochenta grados nos impiden descubrir.

Frágil

A lo largo de mi vida he hecho "cola" por muy pocas cosas. Un par de conciertos si acaso. Hace unos años había que "hacer cola" para entrar a ver una película. Recuerdo estar al menos una hora para entrar a ver "Jurassic Park" por ejemplo. Desde que las multinacionales de la exhibición han comenzado a abrir multisalas en el extraradio y los centros comerciales de todas las ciudadades, las colas han desaparecido. La última vez que hice cola para ver una película fue con "Drácula de Bram Stocker" en el 92, y no fue una cola memorable. Comento esto después de ver las imágnes de los miles de fanáticos que han hecho noche a la puerta de los cines donde hoy se estrena "La venganza de los Sith" capítulo requetefinal de la saga de "Star Wars" que el venerable George Lucas iniciara treinta años atrás. Unas quinientas copias de la película inundarán las salas de todo el país a partir del día de hoy, una cifra record, supongo, aunque poco me importe. Dos de esas copias se estrenaran en los multicines hermanos de los cines donde trabajo yo. Manolo, el encargado de la programación, un tipo extraño que no sabe nada de esto del cine y ni falta que le hace para ser encargado de las diez salas donde trabaja, en un alarde de inconsciente lucidez ha realizado un pequeño gran hallazgo: recuperar la última película de Juanma Bajo Ulloa, "Frágil", el mismo fin de semana en el que "Star Wars" lo dominará todo. Manolo, en su ignorancia ha construido la metáfora perfecta que refleja la terrible situación del cine en nuestro país. Un cine como el nuestro, que pasa absolutamente desapercibido entre la producción estadounidense. Al margen de la calidad de nuestros productos, es un cine, producto de una industria "frágil", al que hay que mimar y sobre todo, al que hay que proteger. Con mucho cuidado, de toda invasión.

19 May, 2005

Downloading Virginia Madsen

Hace casi un mes que le comentaba a Ihara, las ganas de ver "Sideways" que entre nosotros, y ahondando en el tema del doblaje, se estrenó hace unos meses en salas con el explícito título de "Entre Copas". Me decía Ihara que era una temeridad confesar en uno de los post de este blog, que me estaba "bajando" la película por la red. Recuerdo ahora que está a punto de estrenarse el episodio final de la nueva trilogía galáctica del pelmazo de George Lucas, que cuando se estrenó "La Amenaza Fantasma" hace ya unos años, B. me pasó una copia pirata de la película que un amigo de ella había conseguido de Internet. En 1999 Internet era todavía un gran desconocido para la inmensa mayoría de nosotros (al menos en nuestro país, claro) y poder ver el "Episodio 1" antes que nadie, tenía indudablemente un atractivo difícil de resistir. Teníamos la impresión de estar desafiando a todos los agentes del orden y todos ellos tenían el rostro de un Lucas inquisidor que salía del interior de todos los monitores donde se proyectara la versión pirata de su obra. Al final no pasó nada, aunque me costó un encontronazo con Irra del que todavía no nos hemos perdonado del todo. Hoy, sólo seis años después, bajarse una película de la red se ha normalizado hasta tal punto que puedes montarte tus propias multisalas. En esas salas imaginarias, puedes programar "Sideways" en la sala 1, a Godard con subtítulos en la 2, a Theo Angelopoulos en horario especial para cubrir las tres horas de "Eleni" y colocarle al "Presidente Mitterrand" de Robert Guediguian el cartel de "Próximamente". Por cierto, la película de Alexander Payne, estupenda. Es increíble la luz que irradia y como lo inunda todo Virginia Madsen, deslumbrante como camarera divorciada en la cuarentena, que cruza su vida e intercambia alguna copa con ese escritor fracasado incapaz de beber metló.

18 May, 2005

El enigma Finlandia

Enrique afirma que en Alemania se doblan las películas y creo que tiene razón, aunque no lo se con certeza. El caso es que yo sostenía que el doblaje es sólo un síntoma de la incultura de un país, en este caso concreto, del nuestro. España tiene fama, al menos de puertas adentro, de tener unos excelentes profesionales del doblaje lo cual, por muy cierto (o no) que sea, no hace menos incomprensible el tema del doblaje. De muestra, y motivo de la conversación entre Enrique y yo, la última película de John Boorman, "In My Country". La secuencia culminante: uno de los torturadores que confiesan ante la comisión por la Verdad y el Perdón construida tras el fin del Apartheid africano, relata frente a un pequeño de cinco años, como él y su compañero mataron a sangre fria a sus padres. Lo hace ahogado en el llanto. Finalmente explota implorando perdón ante el niño, exclamando que no ha pasado un solo día desde entonces que no haya sentido el peso de sus actos. La secuencia, articulada dentro de la narración como concluyente dentro de los numerosos testimonios que hemos escuchado hasta entonces, se desinfla como un globo una semana después de tu décimo segundo cumpleaños. El terrible doblaje destroza no solo la secuencia concreta, si no todo el climax final de la película. La forzosa artificiosidad que tiene el doblaje resta intensidad y credibilidad, provocando incluso cierta hilaridad. Paradigma de todo esto del doblaje y la versión original la encontramos en el mismo título de la película escogida: "In My Country". No voy a repasar ahora de memoria todos los títulos que se han estrenado en nuestro país manteniendo el título en su idioma original pero resulta curioso dentro de este grupo el extraño caso del film de Boorman, cuyo título en inglés es "Country of my skull" (algo así como "El pais de mi alma") y finalmente se ha estrenado en nuestro país con un título diferente, pero también en inglés. Una rareza sin pies ni cabeza, que sin duda responde a presiones de marketing y taquilla, raíz de la que nace el problema real y ante el que poco podemos hacer. Hasta en Finlandia, país extrañamente civilizado y con tres idiomas oficiales (sueco, finés e inglés) donde las películas se exhibe en su idioma original con sus correspondientes subtítulos en sueco y finés, el mal del doblaje (y su incultura) acecha con la forma de las orejas de Mickey Mouse; en los últimos años, las películas de Disney ya se empezaban a doblar. ¿Será la nueva generación de finlandeses mas inculta que la de sus progenitores?.

16 May, 2005

Ariadna Gil no es ni de lejos Kim Novak

Me comentaba Pablo por teléfono que durante la charla-conferencia que daba Woody Allen este sábado pasado en Oviedo, Jose Luis Garci, que hacía las veces de entrevistador, le preguntó en un momento a éste si conocía la obra de Carl T. Dreyer. Es una de esas típicas preguntas cuya formulación por parte del entrevistador, es considerablemente superior a la previsible respuesta del entrevistado y que solo viene a demostrar una cosa: las ganas del entrevistador de hacer notar sus conocimientos o nivel académico, a pavonearse en definitiva. Dicho de otro modo, la única razón que se me ocurre por la cual Garci pudo a preguntar a Woody Allen si conocía a Dreyer, es demostrarle a Allen que Garci conoce a Dreyer. Un galimatías, ya. Me hubiera gustado acercarme a Oviedo y escuchar a Allen. Algo así le ocurre a Mariano Barroso con su última película, la muy fallida "Hormigas en la boca". Barroso, que me parece un director excelente, trata de hacernos ver la cantidad de cine negro que ha mamado. Lo hace en demasiadas ocasiones a lo largo de los noventa minutos de película, pero lamentablemente para Barroso, Ariadna Gil no es ni de lejos Kim Novak. Barroso debería saber esto de antemano, antes de desenterrar a sus muertos. Se evitaría de este modo, bordear los abismos del ridículo, que sobrepasa con creces en otros momentos. Desde el afiche de la película se nos presenta como "Un clásico del cine negro de Mariano Barroso", valiente temeridad para una película que carece del carisma de los clásicos y el encanto de la serie B (y pienso entonces en el Samuel Fuller de "Manos sucias" o el H. G. Lewis de "Guncrazy" por poner dos ejemplos que se me vienen a la cabeza de golpe aunque poco tengan que ver con la peli de Barroso). Barroso, que rueda con cierto oficio, aunque distante de la fuerza exhibida en "Los lobos de Washington" o la intensidad dramática de "Extasis", ejecuta con esforzada precisión (encuadres muy geométricos, movimientos de cámara muy narrativos) una historia con demasiadas brechas abiertas. Falta sudor y noche y moratones y cadáveres, claro. Después de todo, lo de Barroso no va a ser el mismo mal que le achacaba a Garci al principio de este blog. Puede que después de todo, Barroso no intente demostrarnos nada, puede que simplemente Barroso no haya visto "Pick Up in South Street".

5 por defecto

Las críticas que he podido leer a propósito del estreno de "La última primavera", coinciden todas en resaltar los talentos de sus dos protagonistas, M Judi Dech y Maggie Smith. Son en general críticas positivas, aunque ninguna de ellas apasionada. No entiendo este tipo de críticas que no sirven absolutamente para nada. En El Pais este viernes le dedican media página, cerca de las necrológicas, pero Torreiro no dice nada que no te diga ya el afiche de la película. Una crítica debe ser una crítica buena o una crítica mala. Una crítica que te enganche, te lleve a la sala y te emocione. Una crítica que te machaque, te saque los colores, te aleje de Sandra Bullock para siempre. Cuando alguna vez he tenido que puntuar algo en mi vida, siempre he sido uno de esos extremistas que lo hace con un diez o con un cero. Un uno o un dos también sirven, pero un nuevo no. "La última primavera" es una de esas odiosas películas con un cinco. Un cinco por defecto. Porque la verdad es que la película no es mala. Está muy bien interpretada (y cuando digo esto no caigo en una frase hecha, quiero decir exactamente eso: que Judi Dech está soberbia interpretando a esa especie de fantasma que de puntillas acaricia la nuca del adolescente polaco que se cuela en su cuarto de invitados) y Charles Dance, a pesar de ser un actor mediocre, dirige con una agradecida asepsia emocional que lo convierte en el hombre invisible. Por otro lado, la película también es algo encorsetada, definitivamente pasada de moda y absurdamente folletinesca. Traicionándome una vez mas, vamos a darle un cinco, aunque evidentemente, las películas que perduran siempre son aquellas películas con diez y con cero, de las que siempre mas se hablará.

14 May, 2005

El paradigma Oliveira

Hace ya unos días que comenzó la nosecuentas edición del festival de cine mas importante de este insignificante planeta: Cannes. No muchos festivales pueden tener en su sección oficial a nombres como Win Wenders, Jim Jarmush, Atom Egoyam, Lars Von Trier, Gus Van Sant o Michael Haneke, relegando a secciones paralelas a nuevos genios como Kim-Ki Duk y a un ridículo fuera de concurso a Woody Allen. Precisamente era Allen el que arrancaba la primera gran ovación del certamen con la presentación de su penúltima película, "Match Point", mientras los títulos a concurso pasaban mas bien desapercibidos. Pero es que un festival se debe a su mito. Cannes se retroalimenta de los monstruos que él mismo ha creado. ¿Qué sería de Lars Von Trier sin sus dos Palmas de Oro por "Europa" y "Bailar en la Oscuridad"?, ¿sería su genio el mismo?. Pues, seguramente sí, pero Cannes no. Lo que trato de explicar es que los festivales de cine son esclavos de sus propias definiciones, aún a costa de apear a Woody Allen de la sección oficial a concurso. Un festival, entiendo, tiene que tener también algo de descubrimiento, por lo que no seré yo uno de esos críticos que habla de "películas festivaleras" que nadie ve. Ayer mismo Diego Galán, excelente corresponsal de El País en Cannes, recogía en su crónica el "sentir" de algunos críticos especializados que hablaban de una serie de directores que hacían películas para festivales. En la mayoría de los casos esos títulos nunca se distribuían fuera del circuito de los festivales de cine. Ese es, a mi juicio, el mayor fracaso de un festival; el no ser capaz de lanzar una película. No hay que echarle la culpa a Kiarostami, ni a Ghobadi ni a Oliveira, paradigma este último, junto a Angelopoulos, del cine festivalero que trasciende del palmarés. Otros no. Otros siempre llevarán su Palma de Oro a cuestas. En otro orden de cosas, comentaba también estos días Borja Hermoso en su muy descafeniado blog de cine en El Mundo.es, que Francis Ford Coppola había escrito a los responsables de Cannes 2005, con la intención de hacerles ver las excelencias dramáticas y cinematográficas de "Star Wars: Episodio 3: La venganza de los Sith", de su colega de promoción George Lucas, y aconsejar su inclusión en la Sección Oficial a concurso. Cannes ha debido desestimar los consejos de otra de sus "Palmas" ilustres y mantenerse fieles a su estilo festivalero. Y es que a veces, ser fieles a uno mismo, trae mas críticas que aplausos, pero al final de todo, es lo que te salva.

Techo a 2m y medio

La bomba de refrigeración no ha aguantado mas y esta tarde ha dejado de refrigerar a las cinco máquinas proyectoras. Es el síntoma mas inequívoco de que el verano, está a punto de hacer de las suyas. Alberto y también Carlos y Miguel me lo han advertido. Me han prevenido para cuando la película se pegue, cuando salten los automáticos. "La cabina se convertirá en un infierno", han asegurado. Cinco máquinas funcionando entre nueve y once horas diarias, con lámparas de 3000 kw de potencia, concentrado en un espacio relativamente pequeño, con un techo a los dos metros y medio. Ya comienzo a sentirlo. Espero que Jordi se acerque este fin de semana e instale al fin las turbinas necesarias para tirar toda esa cantidad de aire caliente que se aloja cada día en la cabina. En cualquier caso, de momento, estoy bien. Es más, me gusta. Me gusta la sensación de tener cerca el verano y no es precisamente por las inexistentes vacaciones de las que disfrutaré. Me gustan las noches de verano, a la salida de cine, cuando todavía puedes pasear cerca de la playa. Me gusta el olor de la playa el salitre que se cuela a las salas a través del aire acondicionado. Hoy deberían ser las dos de la madrugada, cuando iba a cerrar las puertas, después de desmontar un par de películas, me encontré con una pequeña salamanquesa. Estaba trepando por el luminoso, recién apagado, de la puerta. Dicen que da buena suerte, no sé. Lo que si ha traido es esa sensación. La sensación de que el verano ya está aquí (y no por culpa de los Jedi ni de George Lucas).

13 May, 2005

El Antecedente Rhett Butler

La obsesión de los americanos por los finales felíces ha destrozado infinidad de películas. Hace unos días lo comentaba a las tantas de la madrugada con Q. a propósito de "Casablanca". Al parecer, los productores no estaban nada convencidos de que Bogart se quedara sin la chica y terminara volviendo a casa con Claude Raines. El antecedente había sido el Rhett Butler de "Lo que el viento se llevó", claro. Si no hubiera sido por los finales infelices nos habríamos perdido grandiosos momentos como el final de "Manhattan", cuando a Woody se le escapa la chica a Londres y él, tirado en el sofá de su apartamento, diserta sobre los grandes momentos que hacen todo esto de vivir e ir tirando, un poco más agradable. Me pongo a pensar y creo que la culpa de los finales felices es de Julie Andrews. Julie escapando de los nazies canta que te canta en la muy empalagosa "Sonrisas y Lágrimas". Julie volando con su paraguas mágico en "Mary Popins" dejando a toda la familia en el suelo pero mas unida y mas felíz que nunca (y si no, que se lo pregunten a Los Simpson). En el caso de "In Good Company", la película que ví hace un par de días, el final felíz le hace un flaco favor. Paul Weitz, director de "American Pie" y "Un Niño Grande" ahonda en el complejo de "Peter Pan", en esta comedia sobre lo inestable y otras miserias. Weitz, que comienza muy bien su película, hablando sobre los mega corporaciones que lo van invadiendo todo, uniformando el planeta de acuerdo a un criterio mercantilista donde todo vale y todo está interrelaccionado. De ese modo, una misma empresa controla tanto a los cereales que se anuncian en "Sports Ilustrated" como a la propia publicación. Lo que empieza bien, decía, pronto deriva hacia la anécdota sentimental para inmediatamente después hacer acto de contricción y recomponer el "patas arriba" que dió origen a todo, como si nada hubiera ocurrido. Bueno, sí. Ahora los buenos son mas buenos y mas ricos y los malos han aprendido a correr fuera de la cinta transportadora o directamente, han sido reubicados. Menos mal que Scarlett Johansson finalmente decide dejar la carrera de Empresas por la literatura creativa, que si no.

PD: Una nota de agradecimiento a Pablo Q. por arreglar el particular "Patas arriba" que había parado esto los últimos días!

10 May, 2005

Boyle cuentacuentos

Siempre me ha gustado ver las películas de Navidad en verano. Me explico. A veces ocurre que por defectos de distribución Santa Claus reparte sus regalos en pleno mes de agosto. Es decir, que no es lo mismo ver "¡Que Bello es vivir!" el 24 de diciembre que una tarde de junio, por poner un ejemplo. Tiene algo de extrañeza, que convierte a James Stewarth en una especie de extraño alienígena con sombrero. Por esos efectos de distribución, llegaba hace un par de semanas a las salas la última película de Danny Boyle, "Millones" que no es una película de Navidad a pesar de que aparezcan los Reyes Magos de Oriente y que tampoco es una de esas películas con nieve como "Fargo" o "Ni Un Pelo de Tonto" o "El Invitado de Invierno" que te apetece ver una tarde de diciembre. Puede que "Millones" no sea un cuento de Navidad al uso, aunque si que tiene sus hadas buenas, sus ogros malos y como no, su moraleja. Lo que pasa es que el cuento está contado con el particular modo de contar las cosas de Danny Boyle, director de la película-manifiesto de los noventa, "Trainspotting" y pope de la modernidad venido a menos después de estrepitosos fracasos como "La Playa" (que tampoco era tan mala como decíamos). La presencia de Boyle como cuentacuentos enriquece el discurso visual, dotando a la narración de una inusitada belleza formal que se complementa a la perfección con el riquísimo mundo interior del protagonista, un niño de ocho años obsesionado con la vida de los santos y mártires del calendario cristiano. A la salida, uno tiene la impresión de que afuera sin duda, debe estar nevando y que si te esfuerzas, podrás distinguir sin problema alguno, esa estrella que todos necesitamos seguir o a la que mirar alguna vez en nuestra vida.

09 May, 2005

Travolta & Uma

Por onceava semana consecutiva, las cifras de la recaudaciones en salas han bajado con respecto al ejercicio anterior. Ni los estrenos mas publicitados consiguen despertar una cartelera adormecida. En los cines donde trabajo este fin de semana se ha recaudado un 60 por ciento menos que una semana atrás. A la espera del film acontecimiento que inicie la campaña veraniega todo parece haberse instalado en un interminable compás de espera. No es para menos. Los trailers que coloco antes de cada película y que son los grandes títulos que se esperan para este verano, tienen todos un denominador común: su falta de originalidad. Steven Spielberg propone una revisión del clásico de H.G. Wells, "La Guerra de los Mundos", Tim Burton recurre al genial Roald Dahl para readaptar "Charlie y la Fábrica de chocolate", los cómics nutren títulos como "Los 4 Fantásticos" o "Sin City". Dentro de la desolación general, "Be Cool" de James F. Gray es un ejemplo palpable de la mediocridad que se ha instalado en los despachos de Hollywood. Secuela de "Como Conquistar Hollywood", "Be Cool" ha sido vendida como el reencuentro mas esperado; el de John Travolta y Uma Thurman, un siglo después de cruzar sus miserables existencias entre las viñetas de la ya algo olvidada "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino. Tantos años después, John Travolta sigue siendo un pésimo actor y Uma Thurman sigue espléndida. Los gansters de "Be Cool" no se parecen en nada a los que de Scorsese, por eso cuando matan a alguien, tiene que haber un peluquín que vuela por los aires para quitarle trascendencia. Hay una escena muy significativa en "Be Cool" que ilustra a la perfección el mal que aqueja a esta película: Travolta y Uma toman algo mientras disfrutan de un concierto de los insoportables Black Eye Peas. Uma le comenta sus años como bailarina en Las Vegas y Travolta se lamenta por no haber podido verla bailar. En un guiño cinéfilo, referencia directa al film de Tarantino que los emparajó por primera vez, Uma le dice que todavía está a tiempo y ambos, se dirigen a la pista de baile. Es el momento mas esperado por los fanáticos nostálgicos (si es que en diez años da tiempo para eso) y también el mas publicitado. Uma y Travolta comienzan un contoneo lento y esforzadamente sensual (aunque Travolta nunca deje de parecer un enorme conejo de Duracel con las baterías gastadas). Ellos siguen a su aire, iniciando lentamente el contacto, mientras el resto de la gente que abarrota la sala, pasan olímpicamente de la pareja y se concentran en el escenario donde los Black Eye Peas cantan una canción horrible. Nadie les presta atención. No se forma el corrillo habitual alrededor de la pareja que deslumbra a todos los presentes con su técnica de baile. No. Uma y Travolta terminan su número a través de un encadenado. No hay aplausos. Nadie gira la cabeza; como el espectador, que digiere la película con la misma facilidad con la que se aprende las instrucciones de su nuevo aparato de telefonía móvil. Para cambiarlo dos meses después.

07 May, 2005

AD1954 en Almería en Corto

"AD1954" se proyectará el día 26 de mayo a las 22:00 dentro del festival de cine "Almería en Corto". Es el festival mas importante en el que participamos después de pasar por Tres Cantos (Madrid), el Zemos98 (Sevilla), Fotogramas en Corto (todavía se puede ver por la red) y el Fec Cambrils de cine europeo. Ayer me llamaba Quentin y me decía que desde que era famoso no quería saber nada de nadie. Se refería a la entrevista que aparece en la edición semanal de un periódico local almeriense. La escasez de noticias me ha llevado a la portada y de ahí a la página diecisiete donde mas o menos se desgrana la génesis, el parto y el aniversario de "Abierto desde 1954". La periodista no ha cambiado muchas comas, aunque deje caer el acento en algunos pasajes sobre los que yo hubiera pasado mas de puntillas. En el trabajo todos leían en voz alta el reportaje, a modo de eco lejano y algo pedante de mí mismo. Ha sido extraño y también divertido, aunque no creo que lo vuelva a hacer. A Pablo Q. se le da mejor el manejo de los medios. Yo de momento, me concentraré en el tiro al blanco y en los efectos secundarios. Eso sí, el día 26, haré un esfuerzo y estaré por Almería.

06 May, 2005

La última película de Akira Kurosawa

Los grandes centros comerciales se han puesto de acuerdo en enterrar al VHS. Pablo Q. me comentaba el otro día por teléfono los montones acumulados en un centro Alcampo y hoy mismo quise comprobar en persona el fenómeno. Amontonados en cestas de hierro Harry Potter, Kurosawa y Gonzalo Suárez por ejemplo. Los precios oscilando entre el euro y ochenta céntimos y los dos cuarenta y cinco que costaba por ejemplo la edición en formato panorámico y versión original de "El Infierno del Odio". Respondiendo a un primer impulso, visceral e innato en mí, mje hizo con cuatro títulos japoneses, "Frenzy" de Hitchcock y "Amanece que no es poco" de Jose Luis Cuerda. Todos juntos no llegaban a los diez euros. Poco a poco, camino de la caja, mientras mi primo se hacía con alguna banda sonora, me iba sintiendo cada vez, más y mas observado. Allí estaba yo, en un Alcampo atestado a principios de mes, cargando con seis vídeos, camino de la caja. La escena era inusual. La misma cara de extrañeza hubieran puesto si en lugar de cintas de vídeo llevara al hombro seis conejos muertos. Antes de llegar a la sección de deportes ya había decidido deshacerme de Hitchcock y de Cuerda y así lo hice. Presionado por la atención constante y por el propio peso de los VHS los dejé entre las raquetas y monopatines. Antes de llegar a la caja donde mi primo iba a pagar las bandas sonoras de "Indochine" y "The Empire of The Sun", solté, sin pensarlo si quiera, sin mirar, las cuatro obras maestras del cine japonés en un stand (o como demonios se escriba) de jardineria. Cogí unas chocolatinas que pagé con la calderilla que llevaba encima y mi primo pagó con billete de veinte. Tiempo después, ya en coche, me preguntó: "Pero... ¿y las cintas?". Le dije que las había dejado porque realmente, comprar VHS contribuía de algún modo a su extinción. En el último momento en el que alguien como yo compré la última película de Akira Kurosawa en VHS, éste, habrá desaparecido por completo. "Ya me las compraré en DVD" le dije a mi primo y en diez minutos estábamos a años luz de aquel centro comercial. Allí, Kurosawa, esperará paciente, como siempre fue, a que un reponedor lo recoloque en el cesto correspondiente, alejado de los abonos y las semillas de crisantemo.

05 May, 2005

Sonó como si ya existiera

A la hora de hablar de secuelas, sagas o remakes se suelen argumentar excelentes motivos en contra de tales productos pero a mi entender, el mas importante es la falta de coherencia. La absoluta falta memoria hacia el original. El cine de terror es terriblemente prolífero en resucitar a sus viejos monstruos sin tener en cuenta las decapitaciones, disparos y hachazos variados. No importa lo que sucediera en el capítulo anterior, el villano en cuestión reaparece sin magulladura alguna en el nuevo capítulo reincidiendo en cada uno de sus crímenes. Algo parecido a esas series de televisión que tienen una trama distinta en cada capítulo, como si las doscientas aventuras atrás no contaran (pienso ahora por ejemplo en El Equipo A y no se porqué). Cuando hablaba de coherencia me refiero a tener un mínimo de sentido del humor. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría comprar un televisor y un aparato de vídeo después de pasarlo tan mal en "The Ring (La Señal)"?. Evidentemente al guionista de la secuela del remake estadounidense de la cinta de terror nipona "Ringu" de Hideo Nakata le era mucho mas fácil reutilizar el truco una vez mas en lugar de inventarse alguno nuevo, aunque ya puestos podría haber cambiado el viejo VHS por un DVD. En fin. Me acuerdo ahora de "Poltergeist (Fenómenos Extraños)" de Tobe Hooper. En su secuela, no había ni rastro de televisor alguno. Los hijos tenían que irse a la casa de sus amigos a ver los partidos porque en casa, evidentemente, después del viaje al mundo de los muertos de la pequeña Caroline, no querían saber nada de ondas hergzianas. "Ring 2 (La Señal 2)" no sólo reutiliza los elementos ya mostrados en su original versionado, si no que todo lo que aporta suena a manido. Como canta Ivan Ferreiro en una de las canciones de su magnífico disco en solitario: "Sonó como ya si existiera".

03 May, 2005

La Boina de Alfredo Landa

No se cuando fue exactamente el momento en el que el fenómeno del "Landismo" se extinguió. Supongo que la llegada de la democracia, el destape y Jose Luis Garci acabó con la tonta del bote, los viajes de Pepe a Alemania y las suecas en general. Cosas de la evolución o no tanto. El caso es que Garci convirtió a Landa en un actor respetado. Mariano Ozores se quedó sin chistes después de aprobar la ley del divorcio y el cine español en general, empezó a renegar de los paletos que tomaban la ciudad y armaban el Belén. A día de hoy, treinta años de transición después, el cine español parece preparado para retomar la boina de Paco Martínez Soria. Hace mas o menos un año, la prestigiosa Variety estadounidense, publicaba un artículo en el que hablaba del nuevo cine español como un cine de pedorretas, escatológico y caricaturesco. Se refería el periodista a los estrenos de la secuela de "Torrente: El Brazo tonto de la ley" de Santiago Seguro, "Una de zombies" se Jose Antonio Lamata o "Isi/Disi" de Chema de la Peña. Este mes, uno de los seleccionadores del Festival de Cannes, justificaba la ausencia de cine español en la prestigiosa Sección Oficial alegando que el cine español está un poco desfasado. Que era poco innovador. Quizá por eso, Cannes se sigue apoyando desde hace una década en los mismos nombres que ellos mismos han creado: este año sin ir mas lejos Lars Von Trier, Gus Van Sant, Jean-Luc y Pierre Dardenne, Atom Egoyam o Win Wenders pelearan por la Palma de Oro. Frente a todo esto, es curioso destacar que ha sido una película española, "Mar Adentro" de Alejandro Amenabar la película mas laureada del año alrededor del planeta. Contradicciones, claro. Hace dos días me armé de valor y me metí a ver "El Penalti mas largo del mundo", protagonizada por Fernando Tejero y dirigida por Roberto Santiago. Mas cerca de Ozores que de Berlanga, a quien siempre se invoca en estos casos, el segundo largometraje de Santiago se aleja del modelo del cine social al que le gustaría que la relacionaran (y que entroncaría con Berlanga, De Sica y mas recientemente Ken Loach o el Stephen Frears de "Café Irlandés" por ejemplo) para quedarse en un ejercicio de comedia de periferia muy bien patrocinado. Fernando Tejero se calza con soltura la boina del nuevo paleto, cambiando los pantalones de pana por los de un chandal de mercadillo, pero manteniendo intacta su capacidad de asombro ante una regut de calamares flambeados. S echa de menos el retorno de la suecas, pero todo se andara.

02 May, 2005

La Culpa No es de Peckimpah

No estoy seguro, pero creo que fue en clase de Carlos Mugiro, hace un año. Mugiro nos preguntaba por nuestros directores favoritos. Uno a uno, se mencionaron a John Ford, a Billy Wilder a Woody Allen, supongo. Yo no recuerdo a quien dije. John Huston, por ejemplo. La segunda pregunta fue, sin embargo, mucho mas divertida: nuestros directores mas odiados. A Pablo, que siempre le parecieron una gran chorrada todo este tipo de clasificaciones y hit paredes improvisados, le pareció una ocasión estupenda para despotricar contra el cine esteta que tanto odia poniendo a Tony Scott a la cabeza y yo me adherí a su grito de denuncia y mencioné a su hermano, Ridley. Ayer, después de ver "El Fuego de la Venganza", del hermano pequeño me afiancé en lo que pudimos decir un año atrás (y que ya nadie recuerda, claro). No voy a entrar en las implicaciones morales o ideológicas de un producto tan reprobable como éste. Es su discurso visual. El terrible parkinson de su narración, tanto a un nivel formal como argumental. El paralelismo patético entre el fuego de la venganza del título y el agua purificadora en la que se sumerge metafóricamente el protagonista (un hierático y alucinado Denzel Washington). Elementos de parvulario a través de los cuales Tony Scott construye un relato sobre la imposible redención de un hombre, suerte de mártir o guardían del modelo familiar americano tradicional, atrapado en una espiral de violencia en un México folckórico e idealizado a imagen y semejanza del Sam Peckimpah mas dócil. Scott, revisiona uno de los títulos mas interesantes (y también su mayor fracaso, curiosamente) de su filmografía, "Revenge", pero atestado de alucinógenos. No hay plano en la película que consiga durar más de diez segundos lo cual, eterniza la película en lugar de agilizarla. Vamos a echarle la culpa al nuevo sistema de edición digital. Vamos a echarla la culpa a la influencia, a veces nefasta (otras veces no y Jonathan Glazer es un ejemplo) de la publicidad. Vamos a echarle la culpa a la MTV. Hoy, un año después de aquella clase de Planificación sobre el Guión, vamos a echarle la culpa, como dijo Pablo, a los hermanos Scott (y punto).